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LOQUILLO: Una cuestión de honor* 

Cuero español

 

Por Nelson Barceló

 

 

José María Sanz, más conocido como “Loquillo” es uno de los pioneros del rock español. En los ‘70s formó su banda Los Trogloditas con quienes lideró la célebre “Movida Madrileña” que años después canalizó artísticamente la euforia pos franquista, junto a bandas como Alaska y Dinarama o Gabinete Caligari. Para el rock uruguayo de los ‘80s, la influencia del rock español fue fundamental y signó el estilo de grupos como Los Estómagos y Cadáveres Ilustres. De hecho tras retornar de España, varios músicos nacionales entre los que se destaca el guitarrista de Buitres Gustavo Parodi continuaron esa línea trayendo de allí discos de bandas españolas. En el caso de Parodi, su fanatismo se prolongaría décadas después cuando Buitres versionó un clásico del repertorio de “Loquillo y Trogloditas” como “Cadillac Solitario”. Vale recordar que no fue la primera banda uruguaya que manifestó su devoción por Loquillo, pues durante los ‘80s esa misma canción era tocada por Cadáveres Ilustres aunque nunca llegaron a grabarlo. Las frecuentes tomas de posición que enarbolaba el artista sedujeron a muchos que veían en Loquillo a la evocación de todo lo épico del rock. La información musical durante la dictadura era escasa, entonces para muchos Los Trogloditas fueron la primera expresión del rock en castellano. Para entonces comprendieron que el rock podía ser más que música, y así encerrar una actitud de vida que con el tiempo se transformó en cultura. Tales singularidades daban un halo especial a la visita de Loquillo a Montevideo, para cerrar el escenario principal de La Fiesta X. Lamentablemente la suspensión de su recital a causa de la lluvia nos impidió ver en vivo al rocker español por excelencia, un artista que conjugó en sus canciones cierta melancolía rioplatense con bohemia, humor, rabia, amor y desamor. Hubo quienes asistieron a la fiesta por la novedad que implica cualquier visita de un artista del primer mundo, pero entre la masa de gente, habían muchos que deseaban tener al fin frente a sus ojos al músico que cambió sus vidas para siempre con aquellas líneas tan simples que decían “no hables de futuro, es una ilusión, cuando el rock and roll conquistó mi corazón”. Previo a su visita –porque venir, vino, aunque no tocó- nos concedió esta entrevista.

 

- ¿Te sorprende la repercusión que tiene tu visita a Montevideo?

 

- Sí, me parece tremendo no haber visitado antes Uruguay y solo puedo pensar que sucedió por circunstancias ajenas a nosotros, permanecíamos ajenos a cualquier información sobre nuestra repercusión allí. Todo empezó porque nos enteramos que una banda uruguaya, “Los Buitres” hacían “Cadillac Solitario” y era un éxito. Lamento que esa información no nos haya llegado y que una generación se haya perdido ver al grupo. Ir a Uruguay para nosotros es una cuestión de honor, debemos ir a limpiar nuestro nombre (risas). Si sabía esto hace un año y medio, cogía un avión y volaba para Montevideo. Nos encantaría que todos nuestros discos se vendieran allí, tocar regularmente en Sudamérica, pero realmente ir a Uruguay no es cuestión de dinero. Es increíble que la gente conozcan nuestras viejas canciones y nos enteremos treinta años después. Quizás el sello editó algunos discos en Uruguay, no nos avisó y así favoreció a algunos grupos antes que a nosotros.

 

- ¿Con tantos cambios artísticos en tu carrera, te sentís integrado al ambiente del rock en España?

 

- Bueno, siempre seguí mi camino y nunca me dejé llevar por los dictámenes de la moda y el comercio, supe marcar mi línea hasta convertirme en un clásico. En España reconocen varias actitudes mías en ese sentido, como por ejemplo pagar la carta de libertad de una compañía para pasar a otra sencillamente porque no me dejaban publicar el disco que deseaba. Nunca me doblegaron los dictámenes del mercado.

 

- Aun reconociendo tu insularidad, ¿te sentías parte de la “Movida madrileña”?

 

- Sí, cuando llegamos a Madrid lo que no estaba de moda era el rock. Funcionaba el pop, la nueva ola, los últimos sonidos del punk. Pero nadie tocaba rock, entonces cuando llegamos a Barcelona vestidos de cuero éramos la oveja negra. Sucede que España estuvo cuarenta años bajo la dictadura de Franco y nosotros fuimos la primera generación que rompió con eso y pudo expresarse libremente. Fue una explosión de libertad.

   

 

Rock suave

 

- ¿Los medios siguen difundiendo tus canciones?

 

- En España hay dos lobbys de poder que ya están afectando a la música. Estamos hablando de un negocio a gran escala y corremos el peligro que una compañía de celulares o determinado periódico compre la carrera de un artista y lo controlen. Es decir, que ese artista salga en todos sus medios de comunicación creando un precedente que hará que el músico que no integre esos centros de poder no existirá. La música tal como es desaparecerá, será un entretenimiento o no será. Sigo creyendo que el rock es una actitud de vida, una filosofía y eso no puede venderse como jamones. La música es cultura y no un valor de bolsa.

 

- ¿Cómo te paras frente al negocio de las cadenas musicales como MTV?

 

- Para ellas no existo porque jamás aceptaría los peajes a pagar por estar allí. Habemos muchos artistas que ni siquiera existimos para la radio, pero sí para la gente y se dan paradojas tremendas. Por ejemplo, fuimos la banda soporte de “The Who” y “Rolling Stones” pero tampoco nos pasaron por la radio. Eso es producto de los lobbys de la comunicación que premian a sus figuras e ignoran a quienes no desean entrar en su mercado.

 

- Hablando de las trampas del negocio, ¿realmente crees que las multinacionales persiguen la piratería?

 

- No, la piratería existe porque es un negocio para alguien, y ese alguien tiene vínculos con los sellos, sino ya hubiesen acabado con ellas. Estoy convencido que en un tiempo se pagará un canon por bajar discos de la red, como con todas las cosas, primero te las dan gratis y luego cuando te enganchas ponen un precio.

 

- ¿Hay otros músicos españoles que manifiestan una postura crítica ante la industria?

 

- Sí, pero son silenciados. Aunque no sea como durante la dictadura de Franco, donde Serrat tuvo que irse exiliado a México. Ahora la dictadura es de mercado porque tu sacas un disco y no suena en la radio ni aparece en la televisión, no existes porque te eliminan como creador y persona. Es otra censura, aun peor, al menos con la otra censura volvías a tu país como héroe nacional (risas).

 

- Esa postura por fuera del mercado te facilitó realizar un disco musicalizando poesías. ¿Te sorprendió la musicalidad que respiraban esos versos?

 

- Claro, y me llamó particularmente la atención una poesía de Benedetti que decía “Obedecer a ciegas deja ciego, crecemos solo en la osadía”. Eso es poesía y música a la vez. No solo musicalizamos poetas españoles, sino también latinoamericanos como Borges y Octavio Paz. Fue un momento excepcional porque hice giras por teatros, trabajaba con una banda de jazz y be bop, lo cual me abrió un campo desconocido.  

 

 

 

Rock & Roll Star

 

- Ante tantos vaivenes artísticos en su momento dijiste que el Loquillo de “Trogloditas” era diferente al de Arte y ensayo a quien te parecías más.

 

- Sucede que en “Los Trogloditas” era el cantante de un grupo y en una banda debes dar lo mejor de ti, resumir mucho para ofrecer lo mejor y así dejas cosas en el tintero. Cuando trabajas con cinco personas más, no puedes imponerte sino hacer todo para que la banda funcione. Creo que en Arte y ensayo desarrollé mis influencias cinéfilas, teatrales, musicales, literarias. Todo eso conforma lo que soy realmente, una mezcla de muchas cosas. Cuando estaba en “Los Trogloditas” debía interpretar al cantante de esa banda y ahora el actor interpreta a su propio personaje.

 

- ¿En qué cosas sentís que te diferencias de la estampa de rock star que aparece en la tapa de tus discos?

 

- En el crecimiento personal, nunca soporté a quienes no se dan cuenta del paso de los años. Con 46 años no voy a salir a cantar que “para ser feliz quiero un camión”, o tirándome por el suelo y destrozando instrumentos. Hay chicos de 25 años que lo harían mejor que yo. Soy coherente con la edad que tengo y carezco del complejo de “Peter Pan”, asumo responsabilidades en función de esa madurez. Los artistas saben disfrutar de su edad, y con los años se gana en seguridad y firmeza. Cuando eres más joven pareces más vulnerable, y yo creo que en el blues, tango, jazz y rock, un artista cuantos más años tiene, mejor es.

 

- ¿Cuáles son las mayores conquistas del rock?

 

- En España pasa por la conquista de libertades individuales, el rock fue portavoz del cambio en actitudes, costumbres y romper con un pasado atroz. El rock le dio voz a quienes no la teníamos. Se trata de una cultura, no un fenómeno musical, aunque ahora la quieren hacer pasar por entretenimiento. No me gusta hablar de esto como si fuera un Mesías, no aspiro a ser Manu Chao, pero creo que el rock puede estimular a que se tomen ciertas decisiones. La mejor manera de matar al rock es convertirlo en mero entretenimiento, cuando empresas compran artistas algo huele a podrido. Es lo de siempre, debemos combatirlos, sino nos aburriríamos.

 

- ¿Sentís que intentaron trasladarte a esa burbuja del entretenimiento cuando los medios publicaron detalles de tu distanciamiento con Sabino Méndez?

 

- Es muy factible, pero tengo claro que el rock es música y no me gustan los juegos de poder. Por mucho que se intente manipular, al público se le puede engañar un tiempo pero eso no es para siempre. El fenómeno de “Los Trogloditas” se construyó enfrentándonos a situaciones tan difíciles como esa.

   

- Entre tus múltiples actividades dirigiste el documental Mujeres en pie de guerra sobre la vida de luchadoras antifranquistas, ¿cuál es tu conexión con el pasado reciente?

 

- Mi padre luchaba en el Frente Popular a favor de la República, estuvo exiliado y sufrió los campos de concentración. Cuando lo deportaron estuvo en la cárcel y siempre tuve eso rondándome, mi obligación como artista es contar la historia reciente a las generaciones más jóvenes. Eso en mi país tiene un precio porque hay mucha gente que no quiere rescatar esa memoria, prefiere que todo esté calladito y bajo tierra. Siento que es una obligación para mí, como hijo de un luchador por la democracia, y además lo merecen todos aquellos que pelearon por las libertades.

 

- ¿No cantar en catalán entorpeció en algún momento tu carrera?

 

- Dentro de Cataluña no tuve las mismas facilidades que otros. Eso sucede todo el tiempo, sin ir más lejos tenemos el ejemplo de Cristina Peri Rossi a quien la expulsaron de un programa radial por expresarse en castellano. Me parece ridículo que pudiendo gozar de dos lenguas como el catalán y el castellano que se oprima a una sobre la otra. El catalán fue prohibido por Franco, entonces sería absurdo que en una democracia censuren al castellano.

 

- Hay canciones de Los Trogloditas que uno imagina que no tocas más, pero otras que parecen muy vigentes como “La mataré” y sin embargo tampoco integra tus shows.

 

- En España hay dos grandes problemas, uno es el terrorismo y otro la violencia de género. Aquí cada año mueren mas de cien mujeres asesinadas por sus maridos, amantes o compañeros y entonces resulta un tema social muy duro. Algunas asociaciones de mujeres y grupos feministas nos llamaron la atención sobre que esa canción en una de sus frases dice “si me dejas te mataré” o algo así. Entonces me pidieron que dejara de tocarla porque algunos la veían como una apología de la violencia sobre las mujeres. Nosotros entendimos que era nuestra obligación atender a los colectivos feministas, y así lo hicimos.

- Mencionabas algunos problemas que padece España, semanas atrás vimos en los noticieros la violencia que un ciudadano español ejercía sobre una chica ecuatoriana dentro del subte. ¿Es tan alto el grado de xenofobia en Europa?

- Esa es otra de las lacras que tienen estas grandes ciudades, soy nieto de inmigrantes, mis abuelos fueron a Barcelona a trabajar y ellos tuvieron que pagar su precio para trabajar allí. A una ciudad cuya máxima capacidad de absorción no pasa del millón y medio de habitantes, llegaron inmigrantes de Europa del Este y los países subsaharianos en busca de trabajo. Ocurre que quien vive ahí ve gente diferente y su ignorancia hace que descargue su impotencia sobre quienes siente más débiles. Es un problema que poco a poco irá bajando su intensidad porque todos hacemos lo posible para que desaparezca, integrando a los nuevos ciudadanos en la sociedad.

- ¿Dentro de tu show en Montevideo tocarás temas de tus primeros discos?

 

- Cuando uno tiene treinta años de trayectoria retoma indefectiblemente sus primeras canciones. Hay dos formas de tocar ante el público, cuando tu presentas un disco haces recitales en lugares para 2 mil personas donde repasas todas las canciones del nuevo trabajo. Pero cuando sales de gira tocas un recopilación de toda tu trayectoria, y en Montevideo lo haré.

 

- ¿Traerás tu primer libro?

- Lamentablemente está agotado y recién harán otra tirada en abril del próximo año. Esa novela la hice para una editorial independiente, ahora la publicaré por Ediciones B, será ampliada. Se llama El chico de la bomba, consiste en la niñez y adolescencia de un muchacho desde el año 1969 hasta 1981 donde descubre el rock y llega el golpe de Estado. Razona todo lo que le tocó vivir, desde el principio de la dictadura hasta los primeros años de democracia en España. 

- Después de girar por Sudamérica, ¿cuál es el siguiente plan?

- Descansar, tengo la costumbre de no hacer más de cincuenta galas en España. No soy como otros artistas que se pasan la vida sobre carreteras, no quiero que la música se convierta en una cárcel. Procuro mantener el equilibrio entre mi familia, la música, la creación y actividades como la dirección de documentales, aparte estoy escribiendo mi segunda novela. Mi único plan es tener tiempo para todo. Por eso no me excedo en galas y rechazo giras extensas pues no quiero pasar mi vida en hoteles pues llega un momento en que te pasa la vida, y tu no sabes ni quien eres.

* Entrevista publicada en Brecha

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