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DIEGO GVIRTZ* 

Productor de TVR y Duro de Domar

  El archivo no perdona

 

Por Nelson Barceló

Fotos:  Lorena Bello

Decenas de visualizadores se sumergen diariamente en los vericuetos del universo televisivo, y cual revancha de nerd trabajan para cada programa con archivo compilando lo más saliente de la semana catódica. Y eso es lo que hace, con particular nervio, TVR, que tras alcanzar un inusual éxito en la medianoche del sábado pasó a transmitirse en directo y en horario central desde Buenos Aires.  

–La televisión argentina está especialmente autoreferencial por estos días. ¿,A qué te parece que responde eso?

Creo que es un tema generacional. Las personas de nuestra edad y las generaciones aún mas jóvenes se formaron en una relación mucho mas directa con la televisión que las anteriores. En nuestro caso arrancamos con Fútbol Prohibido, un programa fundamentalmente crítico del monopolio de Torneos y Competencias (T y C) en la televisión. Desde un punto de vista filosófico, creo que los programas de archivo cumplen fundamentalmente una función de autocrítica. Algo saludable, me parece, en cierta forma es una incitación a mejorar. 

-¿Cómo surge tu pasión por archivar cosas?

Estando enfermo comencé a archivar recortes de diarios, revistas, y videos con programas de televisión. En general se trataba de cosas ligadas al fútbol; soy hincha de River, pero mas que la idea de ver un partido me apasionaba seguir los debates televisivos, los discursos sobre el juego mas que el juego en sí mismo. Me interesaba lo bizarra que podía llegar a ser una discusión sobre gustos futbolísticos, y del mismo modo seguir los debates sobre la filosofía del juego. Fútbol Prohibido tenía ese componente pero también sumaba una crítica al monopolio de la transmisión de fútbol. Una vez que levantaron el programa, me seguían pidiendo archivos, quedé enganchado con eso y entonces empezamos a buscar un formato adecuado. De ahí surge TVR. 

- ¿Cuándo te empezaron a apasionar los medios como tema en sí mismo?

A partir de Fútbol Prohibido comprendí muchas cosas del medio, ese programa modificó mi percepción sobre la televisión. Empecé a ver como funcionan los medios a partir de los intereses económicos. Fuera de Torneos y Competencias es muy difícil hacer un programa sobre fútbol, y aunque me encantaría volver con Fútbol Prohibido creo que no están dadas las condiciones.  De todos modos sigo ligado a aquellos mismos propósitos, porque una de las ideas centrales de programas como Duro de domar y TVR es la explicitación de la manipulación que los medios hacen con la realidad. 

–Tu forma de trabajo con los medios parece delatar un cierto paladar por lo bizarro…

Si, desde siempre miro mucho cable. Cuando me preguntan cuáles son los programas que más me gustan en general indico programas provenientes del cable. Por ejemplo: los pastores evangelistas, me divierte muchísimo cómo manipulan, como inventan; los miro desde una segunda lectura, como si estuviese viendo Todo por 2 pesos**. Es un interés que tiene que ver también con la autocrítica: el analizar lo que se vive diariamente desde los medios desde ese lugar. Cuando haces TVR armás un rompecabezas mediante hipótesis de trabajo, nunca desde certezas. Apenas ves el resumen encontrás una especie de cuentito con cierta línea narrativa y dejás todo en evidencia. Fijáte el caso García-Belsunce, no sé si son todos culpables o no, pero caen en tantas contradicciones… si estás diciendo la verdad no te podés contradecir tanto. En un caso tan importante deberías saber si hiciste uno o dos llamados al Jefe de policía, y simultáneamente notás que no les empiezan a cerrar los dichos... 

También jugás con el valor de las contradicciones en otros ámbitos y con otras figuras, caso de Rial o de Pergolini.

Contradicciones o evolución de pensamiento, cada uno lo lleva para el lado que más le conviene. Tiene mucho que ver con los intereses; nosotros también los tenemos. No es difícil darse cuenta el por qué una persona sostiene tal o cual opinión en determinado momento, pero con los ojos de productor podés ver cosas que para el público son invisibles.  

 

–¿Qué tanto de juego y qué tanto de verdad hay en esa suerte de duelos entre programas, como el que sostiene TVR con CQC?

Nosotros no nos planteamos las cosas para pelearnos con nadie, solamente queremos evidenciar algunas cosas y sin condicionamientos. No estoy peleado con nadie, me limito a mostrar las cosas como creo que son. Hacemos periodismo con humor y entonces entramos en el terreno de lo puramente subjetivo. En realidad nosotros blanqueamos una subjetividad que tienen todos. Igualmente creo que una opinión es tan válida como otra: no nos creemos los dueños de la verdad y el trabajar desde el humor, te permite salir del lugar de fiscal de la tele.  

-¿El programa transmite tu opinión?

Transmite mi opinión en el sentido anárquico de cómo se arma. La gente que trabaja con nosotros tiene un eje de pensamiento similar, tratamos de respetar las minorías, la opinión plural. Pero por darte un ejemplo: yo no hago los informes, aunque cuando empezó TVR sí los editaba. Claro que charlamos, discutimos hacia donde ir… Tratamos de que nuestra opinión quede representada, pero no defendemos intereses.  

¿Cómo reciben los comentarios elogiosos que reciben de los invitados a TVR

Al principio no teníamos la sección del crítico invitado; después nos dimos cuenta del valor editorial fuerte del programa y pensamos: si nosotros criticamos tanto a los demás, tiene que haber alguien que nos critique a su vez a nosotros. Y ahí decidimos incluir invitados de cierto prestigio, gente en la que vemos honestidad intelectual y que puedan aportar reflexiones interesantes, aunque ha venido de todo…  Fue una forma de ponernos a nosotros mismos un cierto límite. 

-¿En qué medida el programa marca o incide en la agenda?

Es difícil saberlo. Son los medios los que marcan la agenda, TVR en realidad la cierra, es opinión sobre las opiniones. Muchas veces nos preguntan por qué no tocaron tal o cual tema, y lo cierto es que hay muchísimos tópicos interesantes pero nosotros tenemos la limitación del archivo. Si no tenés material es imposible llevar un determinado tema adelante; nosotros contamos las cosas a partir de cómo las narraron los demás.  

-¿Cómo ves al programa en esta temporada?

Creo que fuimos evolucionando. En lo personal, ahora me divierto mucho con las críticas. Escucho las barbaridades que dicen de mí o del programa tipos como Rial, Ventura o Majul… al principio, esos comentarios me dolían, pero cuando lo que dicen no es cierto, se desmiente solo. Eso lo traslado a TVR: pueden decir cualquier cosa, pero es mas difícil demostrarlo. Hace dos semanas una revista*** nos acusó de kirchneristas: nosotros apoyamos las cosas que creemos están bien con independencia de quien gobierne; de hecho hemos realizado algunos informes muy duros sobre esta administración. También hubo acusaciones contra Duro de Domar: decían que iba grabado porque el canal quería censurar los contenidos… la decisión era mía y a partir de esos comentarios quise salir en vivo. Tanto a Duro de domar como a TVR la gente les termina creyendo porque la credibilidad es algo que se construye a lo largo del tiempo. A la larga sabés quien dice verdad y quien miente… el tiempo nos fortaleció. Nosotros terminamos trabajando en Canal 13 a raíz de un episodio de censura que sufrimos en América cuando invitamos a Mario Pontaquarto**** y el canal eliminó sus intervenciones en TVR. Cuando tomé la decisión sabía de los riesgos que corríamos, pero entendí que si continuaba en América mataba los productos. Tenía que decidirme y no solo era un tema de perder pantalla; también pesaba el hecho de que el canal me debía una suma de dinero que espero alguna vez cobrar. No podía seguir en América en esas condiciones porque dejaba de ser creíble, y más allá de la conveniencia económica de la productora tomé la decisión de irme cuando en la chiquita me convenía seguir y cobrar la deuda.  

¿Son mayores las presiones en un canal de gran audiencia, caso de Canal 13, que en uno mas acotado como es América?

La forma de trabajar que tienen en Canal 13 es muy extraña; jamás me llamaron para felicitarme o criticarme por los contenidos de mis programas. Se que puede resultar difícil de creer, pero tengo libertad absoluta sobre mis programas, aún cuando muchas veces nos metemos con las grandes figuras de nuestro canal, como Tinelli. 

–Hay otras formas de trabajar contenidos de medios, caso del género documental. Hay ejemplos muy claros, como el de Ron Mann con Grass o Outfoxed, de Robert Greenwald…

El género documental me interesa mucho pero actualmente estoy con mucho trabajo. Además tengo la posibilidad de canalizar lo que se me ocurre mediante mis programas. Duro de domar es un show, y cualquier cosa que pongas, si sigue cierta línea de pensamiento, finalmente entra. Varios canales me pidieron formatos de programas de archivo, pero pensar hoy en hacer algo más en esa línea sería mero negocio y no tendría que ver con el desarrollo profesional que quiero. 

* Entrevista publicada en Brecha

**Programa cómico encabezado por Diego Capusotto y Fabio Alberti donde parodiaban la televisión argentina desde los mismos personajes que interpretaban y aludían a Mario (Pergolini) y Marcelo (Tinelli).

***En revista Noticias

****Conocido como el “primer arrepentido” del gobierno de De la Rúa.

  

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