En Buenos Aires: Comico Stand Up

 

LOS 

HOMBRES 

SOLOS

 

 Por Nelson Barceló

 Fotos: Lorena Bello

 

En Buenos Aires, el fenómeno stand up creció dentro de los bares del barrio Palermo durante la crisis socioeconómica que padeció Argentina en el 2001. Tal estado de situación estimuló el nacimiento de una escena teatral insolente, despojada y minimalista, que abrevaba en las fuentes del legendario “café concert”. Seis años después de aquel comienzo, DELTOYA conversó con el actor uruguayo Martín Rocco, quien dice haber traído el stand up al Río de la Plata. Actualmente Rocco integra el exitoso grupo de humoristas Cómico Stand Up junto a Peto Menahem, Sebastián Wainraich y Diego Reinhold; quienes desde hace varias temporadas encabezan su espectáculo en el Paseo La Plaza de la calle Corrientes.

 

- ¿Cómo se genera éste auge del stand up en Argentina?

 

Martín Rocco: -Nuestro espectáculo comenzó cuando ya se había instalado el género, pero el show se despegó a nivel popularidad. Nosotros veníamos laburando espectáculos similares en bares, pero jamás habíamos alcanzado la repercusión de Cómico Stand Up. Todo empezó hace seis o siete años, cuando trajimos no solo el género sino su nombre. Yo enseñé stand up en el Centro Cultural Rojas de Buenos Aires, donde armé el primer curso con 300 alumnos.

 

- ¿Cómo explicás el auge del stand up en Buenos Aires?

 

- En verdad monologuistas hay desde el siglo XIX. Es una clase de espectáculo que viene bien durante los tiempos de crisis, ayuda a reírse y no precisás una gran infraestructura para desarrollarlo, alcanza con un tipo, un micrófono y una luz. No sé si aquí fue solamente una consecuencia de la crisis, pero estoy seguro que era la circunstancia ideal. Por un lado resultaba fácil de producir, y por otro, al ser un espectáculo de humor venía bien porque la gente estaba como el culo y precisaba divertirse.

   

- ¿Puede trazarse un paralelismo entre el punk en la música y el stand up en el teatro? Ambas expresiones artísticas se caracterizan por su frontalidad pero no requieren de excelencia técnica para respaldarla.

 

- Sí, para éste género no es necesario ser actor de conservatorio, te suma sí, pero no es indispensable, además muchos de ellos poseen los tics afectados que da esa escuela. No quiere decir que no haya que saber nada, aunque existen personas con un don histriónico innato que les posibilita pararse frente a la gente y hacer reír. Para hacer stand up hay que tener inexorablemente voluntad de comunicar al público y además tener la capacidad artística de llegar a la gente.

 

- ¿Cuánto incide la alineación de las grandes ciudades en las temáticas planteadas durante su show?

 

- Se basa en eso, si sos un cómico de observación es porque partís del caos y así señalás cosas que a todos nos identifican. Hay otros que abordan la cosa personal como “sufro por tal tema...”. Pero el cómico de observación se maneja con su entorno, y posee un giro localista para vincularse al público.

 

- ¿Qué cómicos del género te gustan?

 

- Si algo tiene en común nuestro grupo es la admiración por los americanos George Carlin y Richard Pryor, pero hay muchos más. Sucede que para un país como EE.UU, éste género es una industria.

- ¿Y cuáles son las diferencias de estilo entre los americanos y ustedes?

- La idiosincrasia se pauta con los temas, el ritmo. Por otra parte no hacemos crossover de géneros, por ejemplo el stand up grotesco, porque es un humor que se hace en la televisión. Aquí actuamos desde la persona escénica y no mediante personajes, hacemos de nosotros mismos con otra actitud, más sacados, tristes o contentos, pero no armamos un personaje específico como el de policía o bombero.

 

- ¿En Buenos Aires cuál es la tendencia que domina al género?

 

- Acá por lo general los cómicos con más trayectoria tienden a trabajar solos, sus shows son al estilo de Enrique Pinti pero sin toques revisteriles. Hacen un espectáculo de una hora, llenan el teatro y ganan mucha guita. Los espectáculos de varios cómicos suceden en clubes de comedia, no tanto en teatros, por eso terminan trabajando en algunos bares donde hacen show de comediantes. Digamos que Cómico Stand Up pegó y mantiene su éxito. También hay una cantidad de espectáculos que logran otra repercusión, y muchos otros recién están empezando.

 

- También hay matchs de improvisación.

 

- Esa es una actividad que en Buenos Aires comenzó mucho antes que el stand up. Se trata de un género que comenzó en Canadá, funcionó muy bien y lo trajeron para acá. Es lo que pasa en Argentina, hasta sucedió algo similar con los narradores de cuentos y los mimos. Al principio cuando algo funciona muchos empiezan a imitar esa fórmula hasta que después sobreviven los mejores. Ahora hay un pequeño gran boom que con el tiempo quedará instalado como una disciplina artística más.