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RÓMULO MARTÍNEZ CHENLO 

Conductor de Deportivo Uruguay en CX 26 Sodre y  Editor de Deportes de La Diaria

“Se habla poco de fútbol porque se sabe poco”

 

Por Nelson Barceló

Fotos: Javier Tuana

El fútbol fue una de las obsesiones de DELTOYA desde sus comienzos y así realizamos diversas aproximaciones a lo que el humorista Gonzalo Eyherabide consideraba un “deporte único en el mundo”. A tales efectos tuvimos ocasión de entrevistar a varios periodistas deportivos para explicar el peculiar fenómeno. Para éste número final charlamos con Rómulo Martínez Chenlo, quien aceptó la difícil misión de hablar seriamente en un ámbito que parece parodiar su pasado. Claro, siempre hay tiempo para conversar sobre el mítico Fútbol y Compañía donde junto a Ricardo Piñeyrúa edificaron aquel brillante programa radial que renovó el formato de los programas deportivos. 

 

- ¿Cómo explicarías la recurrente crítica hacia otros periodistas deportivos en los distintos medios donde trabajás?

 

- Me parece una taradez eso de no hacer periodismo de periodistas en la medida que forma parte del mundo en que vivo, de lo que consumo. Puedo dar opiniones sobre cómo una maestra da clases, y también del tipo que quiere venderme una noticia. Por definición, todo tipo que practica el periodismo deportivo es ante todo un periodista, y después puede existir alguna especialización. Lamentablemente no siempre ocurre así con el periodismo deportivo uruguayo, porque muchas veces llegan por otros canales, y lógicamente no se premia el conocimiento sino el padrinazgo o conseguir avisos.

 

- ¿Los periodistas deportivos siempre cometieron excesos sobre los deportistas? En ese sentido se dice que en la final de ‘50 Gallardo dijo que Schiaffino era un pecho frío durante su comentario.

 

- Creo que no utilizó exactamente ese término, pero cualquiera de las transmisiones del Maracanazo que se escuchan son distintas a lo que hubiésemos pensado. Las transmisiones de esa época trabajaban desde otras bases, actualmente hay una falta de respeto al deportista que muchas veces es visto desde una óptica de superioridad por parte del comentarista. Por suerte no sucede siempre, hay periodistas que entienden que es una falta de respeto y no se la merece ni un deportista ni el pizzero de la esquina porque no te cortó bien el fainá.

 

- ¿De dónde parte esa falta de respeto?

 

- Respecto al periodismo deportivo creo que nace de la falta de espejos, ahora es natural que puteen a los deportistas o a la misma audiencia. Ahora no le atendés el celular al periodista y ya te califican mal, te ponen presión. En mi historia personal de escucha tengo algo que confirma ésta teoría pero me dice que no es de ahora, cuando en 1977 escuchaba a Víctor Hugo Morales decir que Fernando Morena se ponía pálido y no me resultaba raro. Hoy es muy habitual con Da Silveira. Con el tiempo te das cuenta que era una falta de respeto, los límites éticos y morales no son fijos, pero en alguna parte están.

 

- ¿Cómo te sentís al estar inmerso en ese mundo?

 

- En algunos casos me siento solo, pero es una lucha que debo dar porque no estoy vendiendo el producto Rómulo, sino dando una lucha por ciertos principios que son parte de un proyecto de mundo que quiero dejar a mis nietos. Soy respetuoso pero no me subo al camión, y por ahí se generan cotos de encuentro con quienes te sentís más afín, caso 13 a O. La cobertura de la Copa América fue bastante embromada porque me veían como el defensor del proceso Tabárez. Sin embargo ante todo mantengo la duda razonable, es decir, puedo estar convencido de algo pero siempre dejo ese margen. Hasta eso puede parecer extraño en un ámbito donde algunos periodistas utilizan su espacio para decir qué jugador debe entrar a la cancha, sabiendo que está generando presión al entrenador y violentando la buena fe del receptor.  Puede sonar a Siglo XIX pedir un mundo más justo y ecuánime, donde todos podamos desarrollarnos, aunque tampoco haré Buscadores tipo Gorzy para que vean que no soy solo fútbol.

   

- ¿Fue difícil trabajar con Sergio Gorzy?

 

- Al Profe (Piñeyrúa) lo conozco desde los ‘80s cuando hacía columnas en el diario “La Hora” y “La Hora popular”, vivimos juntos el Mundial ‘90. En el ‘91 empezamos a trabajar juntos, él me sumó a un proyecto radial y yo a uno editorial, hasta que en el ‘92 logramos un paquete más fuerte en CX 30. Cuando tiempo después me voy de “La República” empiezo a sentir la presión de ser padre de tres hijos. Está bueno enarbolar la bandera de la dignidad pero hay veces que las cosas se tornan más complejas. Por entonces participé de la formación de Nuevotiempo, donde creo que la vinculación de Gorzy y Néber tuvo que ver en cuanto a su incorporación a la radio. En ese momento si no me respaldaba el Profe quedaba muy relegado, estaban Moar y Pedrito Abuchalja también. Eso fue en el año inicial porque al segundo año Gorzy se fue, y con el Profe salimos a hacer el programa que me parece estaba diez mil veces mejor. Además empezamos a hacer lo que sentíamos y metimos un cambio en el periodismo deportivo, mediante el respeto al protagonista y al receptor, racionalizando con contenidos emocionales las cosas. Cuando volví de Brasil el Toto Da Silveira cortineaba su programa con música, algo impensable antes de la aparición de Fútbol y Compañía. El grupo estaba integrado por chiquilines que eran aviones. En ese equipo estaban Gonzalo Delgado y Martín Charquero, que hoy hacen productos muy distintos. Fútbol y Compañía era un programa de radio por encima de cualquier cosa.

 

- ¿Por qué finalizó el programa?

 

- En las negociaciones con Nuevotiempo el Profe empieza a tener ofertas como la del Espectador. Era un momento especial para mí porque me había separado, entonces pensaba cosas como: me voy de mi casa y ahora tengo que irme de mi otra casa. Pasaba muchas horas de mi vida dentro de la radio, hice salidas para Nuevotiempo por fuera del deporte. Hasta el último día no tenía una determinación firme, y eso nos generaba una situación de tirantez. La radio me hizo una muy buena propuesta y finalmente me quedé ahí. Luego pasaron algunas cosas malas porque no quería seguir haciendo Fútbol y Compañía pero la radio ya había patentado ese nombre.

 

- ¿Nunca pensaron con Piñeyrúa en volver con el programa?

 

- Sí, en más de un momento intenté revincularme. Es más, reeditamos los Bonus Track algunos sábados del año pasado, pero no volveríamos a hacer el mismo programa. De lunes a jueves estoy sentado frente a la computadora y cuando llegan las 19 horas siento el alivio porque arranca 13 a 0. Por eso muchas veces participo del programa, interactúo mediante mails. El Profe tiene una visión muy amplia y menos prejuiciosa que la mía. Yo saco mis miserias humanas a luz, y hago cruces como que el Ronco López es pachequista, pero al Profe nunca se le ocurriría algo así.

 

- ¿Cómo sentiste la devolución del público durante aquellos Bonus Track del verano?

 

- Sensacional, es la demostración de que podés generar un vínculo fuerte con la sociedad sin tener que armar conventillo, creerte el dueño de la verdad absoluta o estar vinculado a los grandes medios y patrocinios. Es un arma de lucha que demuestra que se puede aunque sea duro. Me enteré hace un tiempo, luego que terminaron los Juegos Odesur, que casi todos los medios de prensa habían ido bajo costo del Comité Olímpico uruguayo. Mientras que a nosotros, para ver si podíamos ir, nos examinaban para saber qué tipo de sangre teníamos.

 

- Ya habías tenido algún conflicto similar con el establishment deportivo respecto a la Gerencia de prensa de la Selección uruguaya.

 

- Cuando fue el concurso no estaba convencido de participar, y cuando lo gané me gratificó. Si bien a Núñez lo conocía por haberlo entrevistado algunas veces, recién lo conocí personalmente en Los Aromos cuando me presentaron como jefe de prensa, y él me dijo que él quería que fuera yo el encargado. Esa buena relación llevó a que me metiera en el vestuario de Uruguay, y cuando llegó el siguiente entrenador ya estaba ahí, hasta fines del ’98, donde mediante una columna de Gabito me enteré que no seguía. La razón que daba en esa columna era que Figueredo decía que yo me llevaba demasiado bien con los jugadores. 

 

- ¿Los medios han perfeccionado esos mecanismos de presión?

 

- Sí, además siempre aparece algo nuevo. Antes te cuestionabas “mirá lo que dijo Néber”, ahora hay sobreinformación y ya no es Traverso sino Nelson Fernández. Hay otras prácticas como las de “si cortás el teléfono te mato”, eso no es periodismo.

   

- Con Piñeyrúa analizamos por qué se habla tan poco del juego, ¿cuál es tu opinión?

 

- Se habla poco porque se sabe poco, tenés que estar muy informado para opinar. Entonces si no podés hablar de qué sistema de juego es mejor, pasás a jugar con el conventillo. Está creciendo esa idea como único medio para levantar el rating.

 

- ¿Algo de eso pasó con la pelea de los Pereira (Eduardo y Rodolfo) en Sin límites?

 

- Sin límites se mueve sobre esa base, entonces Baillo y Pereira van a gritar, al igual que otros invitados. El título del programa está vinculado, sin límites profesionales, ni éticos. Creo que se está bastardeando el deporte, como las contratapas de suplementos deportivos con minas en bolas. La lógica que parecen aplicar es la del oyente groncho, pero no todos los mecánicos piensan así. Me agobia cuando en La hora de los deportes Alberto Sonsol se hace el bestia, Gard se enoja y Da Silveira opera a favor de las mentes impolutas, Alfredo Etchandy parece el tipo más sensato del mundo. Aparte los tipos dicen lo mismo y reproducen las mismas discusiones que tuvieron durante todo el domingo. Si yo mando cualquiera y mi receptor no lo sabe, me parece peligroso.

 

- ¿Qué opinión tenés de Tenfield?

 

-  En Tenfield hay poca gente entendida pero la debe haber como los Sonino, los mandos medios no coinciden con la idea que yo tengo del mundo. Además está el achanchamiento que provoca el monopolio. ¿Por qué transmiten un partido a las 10 de la mañana en la cancha de Rentistas donde no se ven los jugadores? O los compactos de los partidos, tienen los tiempos e insumos para hacer algo mejor. Además imagino que VTV debe preferir pasar un Pasión más extenso que “Lo mejor de los Fatales” o el ciclismo.

 

- Actualmente ejerces la docencia en la ORT, ¿cómo ves a éstas generaciones?

 

- Se dan buenas discusiones porque hay tipos que están convencidos que se puede faltar el respeto al deportista. Eso sucede porque lo escuchan todos los días por parte de varios periodistas, entonces vienen preformateados de manera distinta. Pero si le das más lugar a la racionalidad eso puede cambiar, y más allá de todo el afán de instruirse o capacitarse siempre resulta importante. Mi idea central es que dominen el concepto, las herramientas pueden ser variadas pero son éstas y deseo que sepan manejarlas.

 

- ¿Seguirá el Deportivo Uruguay* durante el verano 2008?

 

- Sí, ahora tenemos la intención de contar con una superestructura aunque durante el programa pueda no servir para un carajo porque nos colgamos con los chicles “Adam´s”. Hay algunas trabas burocráticas a resolver para lograr un producto con más separadores artísticos. En ese sentido nuestra ambición pasa por resolver esas trabas y lograr transmitir con otra frecuencia eventos deportivos que pueden suceder en el interior, o ser partidos de eliminatorias o basketball. Creo que hay un nicho a explotar y muchas veces nos lo estamos perdiendo.

 

* Sábados y domingos 13 hs. en AM 1050, Radio Uruguay.

  

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