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12/10/2007

HOLLYWOOD GRIS

Por Daniel Figares

 

No recuerdo si mi primera incursión en la tele fue con los videos de Plop o el concurso de grupos de rock Band Explosion, pero sin dudas que cualquier experiencia frente a cámaras tiene cosas increíbles. Sin ir muy lejos, en la época de Plop sufrí una lesión, me rompí los meniscos, bah, y lejos de salir de pantalla eso me permitió acceder a otra categoría, la de discapacitado televisivo. El guión establecía que previo al speech caminara por el set, pero lógicamente, cuando tuve la lesión debí hacer el programa sentado. Hasta ahí todo parecía lógico pero el asunto es que cuando me recuperé quise levantarme y me dijeron ‘no, quedate en la silla’. Así la televisión prolongó mi discapacidad pues no me permitían levantarme de la silla... y después dicen que “la imagen no es nada”.  

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Al Ingeniero Scheck jamás lo vi, era una figura fantasmal, así supongo que lograba infundir un extraño temor en los funcionarios del canal, quienes te decían que él siempre estaba mirándote desde arriba. Uno de mis regresos a Teledoce fue provocado por la pantalla congelada de ese canal, y en ese entonces padecí la misma operación que hicieron con Jorge Lanata. Como dice la canción (transformada en jingle) “Cambia, todo cambia”, y Teledoce debía correrse al otro lado del diapasón, dar un timonazo en simultáneo con la llegada de los Cardozo y sus acciones. Allí volví a notar que en la televisión nada es real, cuando hacía Ciudad Oculta recuerdo que me iba para casa en taxi y todo ese glamour berreta de la tele se desvanecía para dar paso a la absoluta soledad. Lo mismo pasaba con Desafío al corazón (que terminó siendo un desafío a la vida de mucha gente que terminó arrolllada por un tren en Young), después (y hasta mientras) que hacían los juegos en la calle no quedaba nadie y todo se transformaba en la más pura desolación. Es curioso cómo la televisión logra reunir la estupidez más idiota, la soledad más completa. 

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Nada cambió, es la misma tele que en los ‘60s excepto por una sola cosa: el compromiso que asumen las caras visibles del canal con la emisora. Y eso queda claro con la acicalada presencia de Carina Novarese (gerente de noticias de Canal 4) durante la transmisión especial que realizó RCTV. No es de extrañar en un canal donde aún trabaja Bernardo Gitman, ex locutor de Carve durante la dictadura -radio dirigida desde siempre por “Chelita” Fontaina, quien según dicen tenía conexiones con la Juventud Uruguaya de Pie (JUP). La presencia de Novarese no extraña porque ahora los periodistas integran una empresa periodística, una corporación que también responde a los intereses de sus patrones, más que nunca “la gran familia de la televisión”. Nada mejor que recordar aquellos dichos de Guy Debord, quien en pocas palabras sentenciaba que “todo se iría aterrajando hasta llegar a esto”.  

Y si será circular la historia que décadas atrás grabé un piloto de televisión que consistía en un programa de baile -que nunca vio la luz por suerte- en donde aparecía saliendo de entre las parejas danzantes mirando a cámara. Espero que esa cinta esté destruida, sino alguno se debe estar divirtiendo al verme salir con mis rulos del medio de la gente... Uno se ríe de esos programas, pero hoy el éxito es “Bailando por un sueño”. (De todas formas ya pasaron “Voltops”, “Alta Tensión” y “Prohibido para Mayores” que también eran programas donde se bailaba...)

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Las entregas de premios son todo un tema, incluso las del Rock. En los Graffitti habían personas que entregaban premios y yo ni sabía quienes eran (me doy cierto dique porque soy del palo y tuve la suerte de ser espectador privilegiado de algunas páginas del Rock Nacional). Por fortuna ya no pertenezco más a esos círculos, al showbusiness, fui dos veces a los Tabaré, una de joda después que mis compañeros ya habían subido a retirar la estatuilla. Además pensaba que iba a permanecer en AM Libre mucho tiempo más, iluso de mí, ahora que sé que el Ministro de Transporte Víctor Rossi (con quien tuve un enfrentamiento dentro de la radio “plural”) es uno de los que invierte mayor dinero en publicidad en el multimedio. Tan buen amigo de ese medio es Rossi, que con nuestro dinero le subvenciona el langostino de la noche a Federico y su nueva familia... En otra oportunidad fui a los Tabaré para dedicárselo a mi vieja que había fallecido tiempo atrás... Muy diferente fue lo que me sucedió con la entrega de los Iris durante la época del Espectador, por aquellos años estaba por comprarme la casa y reconozco haber hecho algunas concesiones (como hacer acto de presencia, no más). Ese día estuve en la mesa de Javier Mazza, gerente del Espectador quien además me presionaba para que no asistiera a los Tabaré...  

Pero todo eso quedó en el pasado, mi último recuerdo del showbusiness lo dejé en el baño de los Scheck donde oriné desaforadamente. No estuve tan bien como Fabio Alberti, quien le meó la alfombra de la oficina a Susana Giménez, aunque yo no tiré la cadena...

 

 

21/6/2007

¿DE QUÉ SE RÍEN?

Por Daniel Figares

 

Siempre vi televisión, consumí todas sus porquerías aunque considerándolo en perspectiva hoy está peor que nunca. Ni siquiera quedan rastros de la Santísima Trinidad integrada por Enrique Almada, Ricardo Espalter y Andrés Redondo. Tampoco están Raimundo Soto o Berugo Carámbula. En ese panorama quizás la excepción sea Luis Orpi, un gran cómico que no tuvo oportunidad de participar de programas que estén a su altura. Por otro lado tenés al histórico Cacho de la Cruz -quien debe tener como tema favorito For ever young- que a esta altura podría dejar a su hijo que heredó muchas de sus condiciones. Maxi de la Cruz no es tan bueno como Cacho aunque mantiene su línea humorística, decís “qué estúpido”, pero igual te reís.  

Entre los nuevos, Gustaf es mucho más gracioso durante sus comerciales que en sus programas de televisión, y Darwin Desbocatti es una versión de Aníbal Hugo, aquel personaje de Gillespi en Orsai*, a quien ya vi muchas veces (igual me gusta, y me parece bueno). Cuando veo a los otros humoristas uruguayos (que son todos los que no nombré) y escucho risas en el estudio, me pregunto: ¿de qué se ríen? Lógicamente les pagan por ello, quizás tanto como a los que simulaban trabajar al fondo de los noticieros frente a monitores blanco y negro, ¡ni siquiera fingían ante una pc! 

La risa es una cosa humana que nos distingue del resto de los animales pero aquí nadie genera una propuesta cómica que sea moderna, divertida. Además entiendo que no debería ser tan estructurado dados los tiempos alocados que vivimos, tendría que reflejar ese eclecticismo. La gente en condiciones óptimas ríe y vive con cierta levedad, como contrapartida resulta difícil reírse cuando alrededor todo está mal. En esas circunstancias se diluyen las fronteras entre los géneros y así se cruza humor con periodismo.  

El humor que a mí me gusta es el de la realidad, humor de comportamiento, que estudia lo cotidiano individual o social. Últimamente son los políticos un blanco fácil para el humor, ver en Caiga Quien Caiga a Kirchner con el bastón de mando jugando a ser un ninja es de por sí cómico. Lo nocivo de esa situación es que simultáneamente se legitima una situación irregular cuando tras verlo el público dice “la cosa es así, esto es una joda y vamo’ arriba”. Por eso Televisión Registrada es lo que más me produce hilaridad, es el reflejo más hiriente que produjo la tele de sí misma. Ni siquiera necesita tener conductores, podrían limitarse a hilvanar tapes.

También de Argentina destaco a Fabio Alberti y Diego Capusotto en Todo por 2 pesos. Fuera de la tele, me divierten cómicos como Capablanca, Héctor Perry (a quien vi en una cena show acompañado por un piano infame) y Roberto Barry, que era un genio estudioso de la risa, en sus discos, sus libros y sus programas de tv. Allí contemplaba en vivo y directo ese desconcierto absoluto que produce el humor, la gente no sabe que hacer y ríe.  

En lo personal, como rebote del Subte recibí distintos ofrecimientos vinculados al humor. El más insólito fue desde el carnaval por parte de Los Adam’s, quienes me querían como guionista. A mí me gusta el carnaval pero básicamente la murga y el candombe, hoy ni siquiera eso, han perdido aquello que Los Asaltantes de los 60s denominaban reflejar “la inquietud popular”.  

En cuanto al humor me gusta navegar por el medio, ni lo refinado ni lo grueso. El humor es una tonalidad dentro de una vasta gama sonora, tal como lo es el tono a la nota musical.  Aparentemente es lo que nadie entiende aquí, no hay una dicotomía entre tragedia y comedia, son tonos. Pero por encima de eso para hacer humor hay que ver la realidad, y mientras sigan tratando de ocultarla se hará imposible dicho ejercicio.

 

* Programa de Gonzalo Bonadeo y Roberto Pettinato emitido por TyC durante la segunda mitad de los 90s.

 

11/4/2007

 EL DARNO / LOS '90s

Por Daniel Figares

 

Triste, solitario, y poético final   

 

Veo un final poético, triste y solitario en la muerte de Eduardo Darnauchans. Las letras de sus canciones hablan de eso, que se dejara morir tras que su compañera se fuera y elegir “It's all over now, baby blue" de Bob Dylan para su entierro. Es que esa canción era Patricia, una canción para ella en el entierro del Darno. Algo perfecto, porque de todos modos la vida es una guaranguería, ¡si vamos a morir igual! Convengamos que lo que sí hay es diferentes maneras de morir, podría ser más terrible bailando la jota o haciendo una farándula. El Darno fue un tipo sencillo, muy afectuoso.  

Recuerdo especialmente una conversación con él, Darnauchans me hablaba sobre una teoría de los nombres –que después se la leí a Paul Auster- así me explicó que podés conocer que al principio la gente se llamaba en relación a lo que era. ¿Cuál fue el origen de los nombres? Uno se llamaba en relación a lo que era, por ejemplo los que andaban con los carros eran carreros. Me paso de comprobarlo en muchas oportunidades, al final quedamos en que yo era Figares porque históricamente nos gusta rascarnos los higos.  

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Los '90s:  Pescando ilusiones 

Está estudiado desde la política económica –y estamos en un mundo que rige la política económica a las demás políticas, en este caso mediante la permanencia de los privilegiados por sobre el resto- que la historia está compuesta por ciclos de ilusión y desilusión. Es decir, tras surgir una idea novedosa que seduce e ilusiona, todas las miradas se centran en ello cargando la desilusión que vendrá después. El gran quiebre fue con la crisis del ‘29 y quedó todo aletargado, tambaleando todo hasta veinte años después, la poca memoria de la gente le hace morder otra vez el anzuelo. 

Vivimos en un mundo de ilusiones, no olvidemos que la historia de la deuda se discutió entre oristas y monetaristas. Los primeros a favor de un comercio transado en base al oro, y los segundos en base a billete. Eso empezó a mutar, la gente cree que la guita representa un oro que en realidad no es tal, son todos papeles, bonos, y ahora con Internet se reducen a unos y ceros. Todo el teje y maneje revienta en los noventas, cuanto más ilusión, más cerca está la desilusión total. Recuerdo a las unipersonales junto con las AFAP (cotizar en bolsa con tu jubilación y jugarla a la ruleta) como dos de las creaciones malignas de esa década plagada –en el sentido literal- de ilusiones. Además, y como muchos otros en los noventas quemé el cartucho de la izquierda. Cómo no iba a tener ese cartucho si cuando tenía ocho años veía a Zelmar Michelini durante un acto en el barrio Jacinto Vera, o a Raúl Sendic. Pero esos tipos ya no están más, y los que vinieron después nada tienen que ver con su legado. 

En el rock se vivió también un particular siglo de ilusión-desencanto. El mérito fue de Carbone quien durante los ‘80s les daba a Los Tontos una semana para grabar un simple, o realizaba recitales con mal sonido y acoples. Fue una caída lógica aunque en Tarde de Perros a principios de los ‘90s desfilaron una cantidad de bandas que padecieron la resaca. Con los años relegué ese costado relacionado al rock uruguayo para abocarme al periodismo. Curiosamente ninguno de los dos supuestos bandos (el de los músicos y el del periodismo) me reclamó. Incluso cuando editan el libro de ‘Peperoni’ y Peláez ningún músico habla de la exclusión allí del Dorado FM, baluarte en la difusión del rock nacional. Pero de ingratos sé bastante, vengo de escribir el libro sobre Mateo y Trasante

Simultáneamente el negocio del rock cambió, en muchos casos se globalizó. Ahora las directivas no llegan de los Abal o los Carbone, sino de oficinas internacionales que los músicos no llegarán a conocer jamás. 

En lo personal los ‘90s me agarraron inaugurando para la FM un estilo que no sé si se continuó, pero basado en el editorial del tipo al aire. Leía los diarios, pensaba y además tenía cierta instrucción (leí muy joven a Burroughs, Miller, Felisberto y Onetti) que me hizo coquetear ya en los ‘80s con cierta osadía en el periodismo. Por eso me separé de Freddy, yo quería patear para el lado periodístico.  

Fue una época anestesiante, y la viví desde radios neoliberales y otras neo progresistas. ¿La diferencia entre unas y otras? Las de derecha siempre se manejan con el marketing, son los reyes de las apariencias* y los otros son más desprolijos. En definitiva la gran diferencia es que unos tiran para un lado y los otros para el otro. Así comenzó a gestarse una realidad dual, por un lado flotabas en productos importados  y por el otro se estaba fundiendo la industria nacional. Así me encontré en un país “campbellizado” por Lacalle durante su mandato. Entrabas al super y estaba repleto de sopas Campbell, ni hablar de la inauguración de Mac Donald’s  -donde fui a pispiar y garronear. Lo curioso es que alguien se equivocó y en lugar de darme una invitación para el día de los periodistas, me entregó una para el día de los políticos. Vi inaugurar al propio Luis Alberto Lacalle, es decir, al presidente de la República cortar la cinta de una hamburguesería. Pero ojalá eso hubiese sido lo peor...

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Quizás cuando a fines de los noventa fallece mi madre es cuando dejo de sentir la carga que puede representar afectar a un ser querido y me siento más liberado. Ahora voy tranquilo de que no arrastro a nadie con mi destino, en todo caso Fabiana camina mi camino, nadie arrastra a nadie, estamos juntos en esto. Recuerdo una columna para “La República” en la época que hacía “periodismo societario”, donde describí las condiciones pésimas en que mi vieja que como siempre digo (y Fabiana me parodia), era una “obrera de la aguja” desarrollaba su trabajo. O sea, marcaba las clásicas escenas integradas por las quince horas de laburo, la imposibilidad de levantarte para ir al baño. Tiempo después los jefes le leyeron la columna y comenzaron a masacrarla, mi vieja se lo bancó dignamente y le puso el pecho a las balas porque sentía que aquella columna denunciaba el destrato a que someten esas personas. Terminé haciendo daño a mi madre cuando lo que menos quería era eso, no quise exponerla más.  

Ahora no quiero implicar a más seres queridos en mis asuntos, acá es muy chico todo y muy personal. Así aprendí que en éste juego hay que tomar más precauciones de las naturales, porque en Uruguay ellos nunca pegan de frente, siempre lo hacen por detrás.

   

*Incluso en el Espectador me hacían vestir de camisa y corbata, como decía Burroughs: “los sudamericanos pueden estar con el culo al aire pero de corbata”.  

 

 

 

2/3/2007

 INTIMIDADES DEL ROCANROL

Por Daniel Figares

 

Hace cuestión de meses vino al Uruguay Maceo Parker (el gran saxo alto de James Brown, finado padrino del soul, por desgracia recientemente fallecido). En la ocasión de su actuación en nuestro país se suscitó un hecho que cobró el estado de rumor y que me involucra. Dice el rumor que “Figares –que nunca sale de la cueva, como Osama- y unos amigos de esos que nunca salen armaron lío en el Central” (lugar donde se dieron cita los hechos).

En respuesta. 1: salgo de la cueva desde los 13 años, y si bien es cierto que ando guardado de la bohemia desde hace como 10 ñoquis, no es menos cierto que igual junté 22 de noche y joditas (algunas de ellas bastante demenciales y espantosas para ser relatadas así,  porque sí –al menos por ahora-, que en un rápido repaso pueden ser: Rock in Río ’84 Festival Garoto del Porro Supersize, En el Baño de San Telmo Con un Caño en la Cabeza, Incidentes Varios y Desgraciados en la Puerta de Hard Rock, Floripa, Simplemente Floripa, y unos Aterrados Uruguayos que me Reconocieron; La vuelta de Opa al Uruguay con Mateo Incluido, En Cana con Jaime Roos, El Balcón de la Plaza, Ácido en Bagdad (Un boliche escondido en San Cristóbal, Bs.As.), Un Cachetazo Sacude mi Cara en un Micro, La Partitura que le Robe a Daniel Melingo, Enseñando a Tocar Candombe en el Tambor al Bajista de Marc Ribot Totalmente en Pedo; Buzios, Brian May y el Trolo de Taylor; Viendo a los Redondos y Diciendo la Verdad, Hornes y Su Barakutanga At Live en Paysandú, Terror a Luca, Miedo y Asco en una Azotea de la Rambla, y otras historias del estilo Hunter Thompson...  pero de alpargatas rueda, ¿no? 

Después que el lío –esta vez- no lo armé yo sino mi amigo del alma, Gonzalo, a quien aquí llamaremos “El Pelado” a efectos de mantener en el anonimato su real identidad. Y ojo que no es por sacarle el bulto a la jeringa ya que líos tuve más de los que hubiese querido, sino por decir la verdad nomás. Pero cabe consignar que tampoco es menos cierto que participé de los hechos, habida cuenta mi amistad con el susodicho, y que la situación fue tan injusta que yo diría mas bien que el lío lo tuvieron “ellos” con nosotros (con ellos me refiero a los “security del Central” y a Quique Ferrés –que en realidad nos defendió de los bulldozers que se nos tiraban encima salvando nuestras miserables vidas, en principio, como un tarado, pensé que por mi, pero después me informaron que yo estaba en el vip pegado al más chico de los Astori (acompañado por su hermano mayor, alias “Brad Pitt”, hijos ambos de Danilo Astori –alias Robert Redford-, a la postre actual Ministro de Economía de esta Republiqueta) ... La identidad de estos últimos (se hallaba también la novia de Bradd) me hizo hilar fino y me dije... “este no está saltando por mí” (refiriéndome con el termino ‘este’ al Sr. Ferrés). De todas formas decidí utilizar la inmunidad de la que fui rápidamente investido y me subí al caballo nomás... Eso me permitió responderle como se debe a una de estas nuevas “Madres del Consejo del Niño” de la democracia del Tercer Milenio (¿?) que son estos señores y espetarle algunos de mis más venenosos latiguillos. (Más adelante me enteré que Quique Ferrés le tiene metido un juicio al Estado por Viene, aquel coso que se hizo en la ex estación ferroviaria General Artigas... Interesante, ¿no?).

Pero que consten los hechos: lo único que hizo el Pelado fue decir –cosa que veníamos comentando ambos- qué hijo de puta que era Maceo, que ya no estaba ni tocando –haciendo la gran Tito Puente en el teatro de verano años antes-. Parece que esto fue dicho en grado de acumulación –o sea sobrepasando x veces-, o que la acumulación fue de decibeles –lo que dudo ya que no es una conferencia, es un concierto, se supone que el volumen de los instrumentos tapan lo que decimos-. Aunque tampoco se debe descartar la opinión, el derecho de mi amigo –y mío y de cualquiera- de opinar lo que queramos, inclusive aquello contrario a lo que opinarían los organizadores del evento... En fin, que se le terminó la paciencia a un seguridad y diciendo “¡ah no, esto no va más!” lo tomó del brazo a mi amigo como si fuera el maestro poniendo a un botija en penitencia y procedió sin más a retirarlo del local. Como el alcohol había embotado ya gran parte de mis pocas neuronas en funcionamiento pude un segundo después percatarme con mi mirada periférica que algo que me era muy mío (en este caso mi amigo el Pelado) estaba siendo desplazado a una velocidad muy alta y se alejaba rápidamente incluso de los arrabales de mi visión: la reacción fue mecánica, lo tomé del brazo a mi amigo, en principio para cortar el desplazamiento y después para darme tiempo a razonar lo que estaba aconteciendo.

Más allá de los roces con este y con otro seguridad que acudió hacia mí al grito de “vos te callás” (justo a vos, me dijo el pelado), la cosa no pasó a mayores gracias a las acciones llevadas adelante por Ferrés, quien en menos de un minuto tenía solucionado el incidente. No niego que antes de salir señalé y me reí del tira que se me echó encima –todo sea por la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Security, en este caso-, ni que vomité muy profesionalmente abriendo la puerta de la camioneta de mi otro amigo (un incipiente cineasta a quien no debo nombrar) en medio de una roja de semáforo como para no interferir el tránsito; ni siquiera niego que en algunas cosas el que marqué fui yo; de lo que estoy seguro es que si ese tipo de la seguridad del Central sigue ahí, en mi vida vuelvo a encajar una pisada.

Avisen.

 

 

 

9/2/2007

 EL PAÍS DE LAS DICTADURAS SIN DICTADORES 

Por Daniel Figares

 

Me congratulo una vez más en que ahora seamos muchos quienes llamamos dictador a Juan María Bordaberry. No recuerdo que años atrás hayan sido muchos los colegas que emplearan ese término. Recuerdo cuando en el documental El Golpe, de Alfonso Lessa aparece Bordaberry hablando y en el gráfico decía “Presidente 1972-1976”, igualándolo con presidentes constitucionales. Entonces, sí hacés un documental con visión democrática sobre el golpe de Estado, ¿quién dio el golpe? Son errores éticamente imperdonables. Lessa posteriormente estuvo entrevistado en La Sed y el agua y allí nunca emplearon el término presidente de facto, se referían a Bordaberry por su apellido, así como también al Goyo Álvarez. Por tanto resulta toda una novedad que ahora estos mismos periodistas los llamen dictadores.  

No se si será mi viveza criolla, pero yo lo supe desde un principio. Sí, siempre me di cuenta que el tipo había dado el golpe, que era el golpista y Gregorio Álvarez también es un dictador y debería estar preso. Pero como en todos estos casos, se espera la muerte biológica para ejecutar ‘la gran Poncio Pilatos’, y así librarse de culpa y cargo. 

 

 

¿Inteligencia militar? 

En el fondo del asunto está la traición -moneda corriente de éste país- que nos hace olvidar que el poder siempre lo detentaron las clases privilegiadas del Uruguay y se lo confirieron a tipos como Bordaberry. En muchos casos hay canjes como el usufructuado por Gregorio Álvarez que seguramente le deparó esta cierta inmunidad, no sería para menos tras haber “inventado” el secreto bancario en 1982 (aproximadamente un mes antes de hacer saltar la “tablita” del dólar, triplicando su valor), favoreciendo con estas movidas a las familias más poderosas de éste país.  

Pero que la traición es moneda corriente en Uruguay lo debe recordar ahora mismo el propio Gilberto Vázquez desde su celda de mermelada. Al respecto del represor plancha y su nuevo intento de fuga, todos los caminos conducen al genial Groucho Marx cuando decía: “la inteligencia es a lo militar lo que las marchas militares a la música.” 

 

 

No se pierdan el próximo bloque 

 

Como parte de una tendencia mundial, durante las últimas semanas observamos como llenaban los informativos con un caso policial. Lo más preocupante es que ese morbo se retroalimenta entre el público y ese medio excepcional de penetración que es la televisión. Existe un contrato mutuo de qué es lo que querés ser en tu vida viendo algo, y qué es lo que sos. ¿Querías infotainment? ¡Tomá! 

 

 

Yo quiero a mi bandera (planchadita, planchadita, planchadita) 

Un hecho gravísimo que pasó desapercibido entre los incidentes ocurridos en la Plaza Independencia ante la llegada de ambientalistas entrerrianos a Montevideo, es que les quitaron su material de divulgación en la aduana (Hay que retrotraerse a épocas de dictadura para ver algo parecido). Pero ese oscurantismo no culmina allí, sino que se traduce en el abordaje realizado por el periodismo cortesano, hoy convertido en un brazo tonto de esa ley. Entonces ves al mediodía a Miguel Nogueira en Buscadores festejando que hayan sacado a la fuerza a quienes cortaban los accesos en Colón-Paysandú. Algo increíble viniendo de un periodista que últimamente se muestra preocupado por los derechos humanos, pero que no tarda en celebrar hechos de violencia sustentados en la justicia por mano propia. Pero los dislates continuaron con Telenoche 4 donde el sobresaltado Jean Georges Almendras azuzaba a una manifestante pro papeleras gritando: “dígalo, dígalo”. Y por si fuera poco, Carolina García al cierre de Subrayado Segunda Edición anuncia previo a ir a tanda que en el siguiente bloque emitirían declaraciones de Mercedes Sosa criticando los cortes de ruta. Al regresar de la tanda, García repite su speech y da paso a un tape donde la cantante argentina manifiesta que dos pueblos como el argentino y el uruguayo no pueden estar en conflicto, pero nada dice contra cortes de los ambientalistas... ¿Lo dijo o no lo dijo? 

Cosas así me remiten al filósofo Carlos Vaz Ferreira, que desde sus páginas de Fermentario* decía: “Llaman los mecánicos prensa hidráulica a un aparato por cuyo medio pueden obtenerse los resultados más desproporcionados a las fuerzas del que lo usa. Un niño puede realizar trabajos enormes: levantar las más pesadas moles o hacerlas polvo... ¿Quién no piensa en la otra prensa, en la que permite a cualquiera producir los más formidables efectos: levantar una reputación o triturarla? La analogía es notable; hasta por la homonimia, que me salió por casualidad. Hasta por lo de los niños.” 

*Fermentario, de Carlos Vaz Ferreira, abril de 1938. Publicado por Centro Editor de América Latina (1968).

 

 

 

26/1/2007

 Y EL MUDO HABLÓ

Por Daniel Figares

 

Lo importante es decir que el mudo habló. Después de un año missing, tras la presentación que realizó conjuntamente con el grupo Guayubirá –única ONG que se preocupó en forma enfática desde el vamos por las papeleras- en Plaza Cagancha, al comienzo del gobierno de Tabaré. Me congratulo que el mudo haya hablado, y retomado tibiamente su rol como referente cultural. Ya lo decía Ángel Rama en sus diarios sobre lo trascendente de los referentes culturales, y se dio el gusto de criticar a Cortázar manifestando que era un ignorante político, cosa que comparto. En esa misma línea Ángel Rama acusó a Galeano y Benedetti de funcionarios de Cuba, recordemos que Rama suscribió la Revolución Cubana y abjuró de ella poco tiempo después. También me preguntaba yo cuando lo escuchaba hablar sobre Fidel, cuánto tiempo había necesitado un tipo tan informado como Galeano para llegar a la idea que lo de Fidel tampoco sirve.  

En definitiva, Galeano otra vez llegó tarde, incluso ahora están cerrados otros negocios, o sea que el pescado se puede decir que esta vendido. Él debió asumir su papel como referente para crear conciencia pública, decir lo que dijo en la entrevista con Mizrahi*, pero enfáticamente y constantemente. ¡Cuánto podríamos haber desandado ese camino utilizando la lógica! El daño que nos hace el monocultivo forestal que chupa el agua y deja áridas las tierras, infértiles. Somos un país agropecuario con una superficie chica, si vos tenés monocultivo no es negocio. En una superficie grande podrías instalar varios tipos de monocultivo, pero en una superficie chica genera daños irreparables, ya es de sentido común, no hace falta saber de campo. (Por otra parte es categórico el informe de la Facultad de Ciencias que califica de “subletal” el efecto de la instalación de la pastera finlandesa Botnia.) 

También llama la atención cuando Galeano se abstrae de lo que forma parte, dice no ser parte del rebaño pero habla directamente con los pastores, los protagonistas, los hacedores, administradores del poder (Esto me hace acordar una anécdota que contaba Eloy Martinez a propósito de Lopez Rega –el verdadero gobierno del peronismo de Isabelita-, que dice que le preguntaba “¿Vos querés estar con la masa, o con los que la amasan?”). No olvidemos que el negocio forestal es un proyecto de la derecha, ¿se tutea con los grandes del mundo y no sabía que se llevaría adelante ésta política que favorece a la derecha? Las clases privilegiadas de éste país son quienes detentan el poder, siempre se trata de las mismas familias y la única forma de cambiar las cosas es quitándoselo, al menos en parte (legalmente, a través de una verdadera reforma impositiva y la aniquilación de ciertas formas de especulación que están arraigadas dentro mismo de los integrantes de “la patria financiera”). En la realidad tenés dos posibilidades: o le mentís a las clases privilegiadas o les mentís al pueblo. Otra vez se le mintió al pueblo y así el Frente Amplio se convirtió en un partido tradicional más. ¿Con la inteligencia que tiene Eduardo Galeano no pudo darse cuenta antes? Es sorprendente que se abstraiga de la crítica y no se incluya como un elemento activo y formador de opinión, hasta quizás generador de cambios. Al final vamos a creer que sabe más de los sub saharianos que de los uruguayos. Lo único en que puedo coincidir con Galeano es en que viola todos los géneros narrativos pues mezcla periodismo con poesía, novela, como él mismo dice. Ahora el problema es que ya no sabemos cuándo está dando números reales y cuándo nos está haciendo el verso. 

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Éste mediodía veo en Buscadores de Canal 5 una entrevista de Nogueira a Carlos Baráibar, ping poneando -al estilo Nacho Álvarez-Bordaberry: “fíjese acá, yo justo tengo por aquí el papel”- sobre la decisión de La Haya, donde no le dieron razón al pedido de Uruguay de tomar medidas cautelares ante los bloqueos. A medida que transcurría el ping pong la cosa se iba apasionando y en medio de su calentura, Baráibar empezó a desacreditar al Tribunal, y me pareció escuchar que argumentó que en La Haya le habían dado para adelante a las pruebas nucleares de Francia sobre el Atolón de Mururoa, con lo cual –si fue así- está diciendo que le dan para adelante a cualquiera. A confesión de partes...    

* “La Noticia y su Contexto”, Televisión Nacional.  

 

 

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