LEER COLUMNA

 

RECOMENDAR

 

 

 

 

 

 

 

VER PROGRAMACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PAUL AUSTER AL COMIC*

NOVELA GRÁFICA ADAPTADA 

La vida secreta de las palabras

 

Por Carolina Bello

 

 

En los últimos años el cine ha recurrido con frecuencia al cómic para tomar de éste guiones factibles de ser realizados en la pantalla grande. Entre los ejemplos más recientes podemos encontrar películas basadas en novelas gráficas como Sin City de Frank Miller (quizás una de las más fieles a su fuente original), From Hell o V de Vendetta ambas de Allan Moore, autor reconocido sobre todo por Watchmen, obra que marca un antes y un después en el género novela gráfica. Sin embargo, es menos común la transposición de una novela literaria al género cómic, lo que vuelve aun más inverosímil que las editoriales de narrativas empiecen a interesarse por un género que parecía destinado a permanecer en lugares de venta que lejos estaban de las librerías.

 

Art Spielgelman, creador de la genial fábula del holocausto judío Maus, consideró que Cuidad de cristal de Paul Auster perteneciente a su Trilogía de Nueva York, reunía un potencial narrativo capaz de ser llevado al “género serio del cómic”. Las intenciones de Spielgelman rondaron sobre todo en querer que su obra compartiera las bateas de las librerías con creaciones similares en el rubro y no con libros de fantasía o manuales de juegos de rol. De este modo en el 2005 la editorial Anagrama lanza a la venta la obra de Auster adaptada al formato gráfico (que ya había sido publicada en Ediciones La Cúpula) por Paul Karasik y David Mazzucchelli, este último responsable de Batman: year one del ya mencionado Frank Miller. 

 

Según Spielgelman, lo sorprendente al respecto de Cuidad de cristal es que se trata de una novela fundamentalmente no visual, aunque si nos remitimos a la fuente, es claro el intento logrado de Auster de atribuir a sus personajes una precisión de movimiento, de gestos e incluso de voces, que terminan en definitiva, atribuyendo a la obra un potencial de cuadro a cuadro. Cuidad de cristal confirma una vez más aspectos que son inherentes al estilo de Auster a lo largo de toda su obra. El permanente desdoblamiento de la identidad de los personajes, el azar que nunca tuvo tan poco que ver con el azar, el ingrediente misterioso de búsqueda de un personaje activo sobre otro pasivo (influido por la novela policial), el manejo del espacio, en donde el encierro aparece como motivo permanente y, esencialmente, la relación entre palabras y cosas fundamental sobre todo en Cuidad de cristal. Porque esta novela es una ficcionalización del metalenguaje que supone hablar sobre las palabras que nos denominan y que denominan al mundo.

 

Es así como Quinn, el protagonista, recibe una llamada telefónica de alguien que necesita contactarse con el detective Paul Auster. Quinn, un escritor de novelas policiales que firma bajo un seudónimo, decide hacerse pasar por Auster y comienza a introducirse en una historia que lo absorberá por completo. Así es como conoce a otro escritor que le narra una historia de la que Quinn no podrá desprenderse. El  delirante y errático escritor, le cuenta al falso detective Auster que cuando nació, su padre (un obsesionado lingüista) lo encerró en una habitación durante años para que el niño al salir pudiera hablar “la verdadera lengua de los hombres”. Todo terminó en un incendio en el que encontraron al niño a salvo pero con visibles trastornos psicológicos. El padre fue llevado a una institución mental, de la que saldría por los días en que Quinn recibe el llamado equivocado. La ayuda que se requería del investigador Auster era que impidiera por todos los medios que el padre puesto en libertad se acercara al hijo.

 

Ésta básicamente constituye la anécdota de la novela, sin embargo su adaptación al formato gráfico se sirve de ella a modo de excusa, para plasmar el hecho metalingüístico que mencionamos más arriba. Al estar compuesto por texto y por imágenes, el lenguaje del cómic debe necesariamente recurrir a la elipsis permanente para no resultar redundante. A diferencia del texto insertado por ejemplo, en una foto periodística, en donde la palabra actúa como anclaje evitando las polisemias de la imagen; en el cómic, texto e imagen entablan una relación complementaria, en donde el diálogo con frecuencia hace avanzar la acción y justifica el salto de cada viñeta. Por este motivo es que resulta justificada e incluso inteligentemente lograda la adaptación de la novela de Auster al formato gráfico. Con una edición en blanco y negro y dibujos austeros (aunque no por ello menos significativos) el lenguaje no pierde en su adaptación icónica la importancia que tiene en su fuente original.  En ambas obras el lenguaje es tratado desde una raíz ontológica y es de la mano de Stillman, el personaje que encierra a su hijo, a través del que se nos muestra el problema. En su teoría, el lenguaje sufre un antes y un después a partir del pecado original. Una vez descubierto el mal cada denominación debería encontrar su oponente. Si la tarea de Adán en el Edén había sido la de inventar el lenguaje en un estado de inocencia que revelara la esencia de las cosas, según Stillman, tras la caída los nombres se separaron de dichas cosas, provocando así una suerte de caos taxonómico.  La construcción de la Torre de Babel fue un intento del hombre de remediar la caída de sí mismo y del lenguaje. Dirá Stillman: “si el hombre podía aprender a hablar el lenguaje original de la inocencia recuperaría su inocencia interior”.

 

No es extraño entonces que Paul Auster (el autor de la obra) elija a Nueva York como escenario de su trilogía. La cuidad de cristal, “la gran manzana” como símbolo obvio del pecado original, es la nueva Torre de Babel, “el laberinto de pasos interminables”, en donde  una vez más aparece retratado el encierro a nivel espacial que tanto caracteriza las obras del autor.

En definitiva, reescritura o fiel transposición, la adaptación gráfica de Cuidad de cristal tiene merecidamente ganado su lugar lejos de los juegos de rol y de las estatuillas para coleccionistas.

 

*Cuidad de Cristal, Paul Auster. Novela gráfica adaptada por Paul Karasik y David Mazzucchelli, 2005

 

 

ÍNDICE