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LA VUELTA DE CROSS 

 

 

Cerveza fría en una noche caliente

 

Por Damián Pérez

 

 

El 22 de diciembre de 2006 se juntaba la banda Cross para tocar luego de 8 años de separación en la sala de conciertos DOS, ubicada en Paysandú y Yaguarón. El concierto se publicitó en su momento como un evento único para nostálgicos del sonido de fines de los ‘80s, en esa oportunidad la banda invitada fue La Chancha. Un año después, el pasado 7 de diciembre Cross repitió el plato, esta vez  con los invitados de Silverados tocando su disco Volumen 1.

 

En un país caracterizado por no disfrutar de sus artistas en su momento de madurez creativo, Cross es solamente otro ejemplo en la lista. La banda de Marcelo "Cross" Lilienheim se dedicó a realizar su autotributo a un repertorio de canciones clásicas: Instinto salvaje, Joven Viejo, Torre de cristales, Reptil dominador, entre otras. Para comenzar y dejar en claro la esencia de Cross arrancaron con Crudo y Salvaje. Entre los temas más victoreados estuvo Ámsterdam 115, de su primer disco del año ‘89 “Solo quiero salir de aquí”, mientras que entre los más lindos para cantar estuvo Margat. En el cierre del recital para que el público de metal se desnucara y luciera esa cabelleras que denuncian el paso del tiempo: Solo quiero salir de aquí.

 

 

En un momento del show Marcelo Cross se refirió a que su banda fue siempre asociada al género del metal, lo cual le parece una observación restrictiva a su público seguidor pero no proyección de sus propias composiciones, y para ejemplificar su crítica tocaron Espirales, canción emparentada en línea musical con The End de The Doors, y que cerraba el increíble viaje lisérgico que recorría el disco “Instinto salvaje” del año 1992.

 

Hace un año atrás el local de Dos se encontraba desbordado en una noche de extreo calor, pero se justificaba por la novedad del reencuentro. Para esta ocasión los concurrentes fueron muchos menos y queda la sensación ambigua de, por un lado la satisfacción de volver a escuchar en vivo los temas de Cross, y por otro esa impresión a moda y no culto, de que se vuelva costumbre la reunión anual de Cross, como una especie de Noche de la Nostalgia trasladada al mes de diciembre. Habrá que esperar un año más para que Cross deje de estar a miles de kilómetros de acá.

 

 

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