RECOMENDAR

 

 

VER PROGRAMACIÓN

 

 

 

CONOCENOS  

 

 

SONDOR WEB

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CINE DE RAÚL PERRONE

La vereda de atrás

Por Nelson Barceló 

Sólo el cineasta argentino Raúl Perrone puede presentar una retrospectiva con cuatro películas dirigidas en los últimos diez años, y aún así dejar fuera buena cantidad de sus títulos producidos en ese lapso. Sucedió en el Festival de Cinemateca realizado en abril, donde exhibieron Pajaritos, La Mecha, Graciadió y Ocho años después.   

 

Raúl Perrone acuñó una autodefinición implacable sobre su condición artística: “soy un tipo que hace películas”. Su nombre remite al cine argentino independiente, heterogéneo y marginal. A razón de una película por año, desde mediados de la década pasada su obra está llena de momentos cotidianos, una espontaneidad próxima a la improvisación, y personajes que no saben hablar de corrido junto a otros que, si lo hacen, te venden un buzón. Filma los fines de semana en Ituzaingó, con su gente, graba en video y en el mejor de los casos la amplía a 35 mm. El formato empleado para filmar le posibilita disponer de presupuestos menores, además de garantizar una intimidad inaccesible ante la presencia de grandes equipos de filmación y personal.  Legado de Godard, quien prefería filmar en video debido a que le parecía un medio menos reglamentado, y listo para cualquier clase de experimentación.  

No hay grandes presupuestos ni superproducciones y demuestra una inmediatez creativa envidiable. Lo manifiesta con Pajaritos (2005), la historia de una pareja interpretada por Gabriel Goity y Mariana Arias que tienen hijos adolescentes y sufren graves problemas económicos. El personaje de Goity recibe un subsidio estatal para desempleados y padece alcoholismo, mientras su esposa es manzanera. El provisorio abandono al costumbrismo adolescente que caracterizó buena parte de sus películas, continúa en su novena película denominada La Mecha (2003). Allí un anciano llamado Don Galván -en la vida real es el suegro de Perrone- pone en marcha una aletargada road movie por el oeste bonaerense, buscando el repuesto que necesita para un viejo calentador a gas que ya no se fabrica más.  Una anécdota tan simple en manos de actores no profesionales es un riesgo que suele incrementarse durante el rodaje, generando escenas que sus protagonistas desconocen. El director suele ocultarles información o imprimir cambios sobre la marcha que descolocan a los intérpretes, persiguiendo retratar sus reacciones espontáneas.    

Para el cine de Perrone no es imprescindible tener guión sino construir una puesta en escena apropiada para el desarrollo de los personajes. Fiel reflejo de eso es la saga conformada por Graciadió (1997), y Ocho años después (2005). Todo comenzó el día que Perrone, tras romperse la antena del televisor, debió subir al techo de su casa y allí contempló una panorámica de Ituzaingó. De ahí en más, como por arte de magia, gestó una historia que en realidad ya había comenzado a narrar con Labios de Churrasco (1994), donde cuenta la vida de un grupo de jóvenes que vive en Ituzaingó. 

El reiterar la locación no aburre, sino que familiariza con el relato. Cuenta en su reparto con músicos como Adrián Dargelós, Iván Noble y Adrián Otero (disfrazado de Elvis), los periodistas Horacio Embón y el “Ruso” Verea”, quien durante un cameo le cuenta a Perrone su viaje a Jamaica.  Es una práctica habitual del cineasta argentino la inclusión de músicos y personas ajenas a la actuación profesional. Dos caras que representan al cine Perrone, como Gustavo Prone y Violeta Naón, interpretan los vagabundeos de amigos que pasan el tiempo tomando cerveza en una esquina, vendiendo televisores robados o viendo Los Simpsons.  A diferencia de Pizza, birra y faso, éstos adolescentes tardíos guardan una mirada inocente y no proponen que el espectador se compadezca de ellos. Hasta en sus infructuosos intentos de conseguir trabajo hay comicidad y resulta difícil no enamorarse de éstos personajes.  

Esa mezcla de humor y crueldad continúa con Ocho años después, que prácticamente es un ejercicio cinematográfico próximo al documental. Allí Perrone reencuentra frente a cámaras a Violeta Naón y Gustavo Prone, los protagonistas de Graciadió, quienes no se veían ni sabían nada uno del otro desde aquel tiempo. Dos días de rodaje bastaron para que ambos se desprendan de los personajes que encarnaron en Graciadió (los entrañables “Gus” y “Pao”), para interpretarse a sí mismos, pero ocho años después. 

Desde el comienzo de la película van surgiendo dudas sobre lo real y ficticio de cada frase o situación, preguntas que nadie nos va a responder. A medida que transcurre la trama continúa bajo esa ambiguedad, tornándose por momentos incómodo. Tanto como los veinticinco minutos de cámara fija que se desarrolla en la pizzería o el ruido del tren que dificulta la comprensión de los diálogos entre ambos. La espontaneidad reinante refleja aquello que sucedería con muchos de nosotros si nos encontramos con un amigo de la infancia durante algunas horas: primero reconoceríamos los cambios en nuestros rasgos físicos, después recordaríamos alguna anécdota graciosa, y bar mediante terminaríamos hablando sobre nuestro presente en un tono que va de la ternura a la brutalidad. Es de las películas que tras verlas, uno se va del cine con más preguntas de las que tenía cuando entró.    

Antes que yo comenzase a filmar, en el cine argentino no había chicos tomando cerveza en la vereda”, declaró alguna vez Perrone. Y es cierto, porque sus películas influyeron en varios cineastas rioplatenses, para ejemplificarlo bastaría con remitirnos a 25 Watts. Es un cine que no remite estrictamente a la crónica social, pero despliega con agudeza un estilo realista. Su obra suele hablar del paso del tiempo en personas desprotegidas, y dentro de un país que les resulta ajeno. Con el tiempo sus películas parecen adquirir un tono más oscuro, y la melancolía se vuelve moneda corriente. Aún así suelen mantener el azul del inmenso cielo abierto de Ituzaingó en su pantalla, aunque ya no quede tanto lugar para respirar en él porque a sus personajes el futuro les llegó, hace rato.

 

Link a Perrone:  www.raulperrone.com 

 

ÍNDICE