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 BARBARIE
 Faso Rider *

Las cosas son así, campeón

 Por Nelson Barceló

El nombre de ésta banda se ajusta a su actitud, y se quedaron cortos, cada uno de ellos debería utilizar Barbarie como apellido. Por tanto me tomaré la libertad de hacerlo aquí mismo: la salvaje banda se compone por Julio Barbarie en voz, Gabriel Barbarie en guitarra, Marcelo Barbarie en bajo y Gonzalo Barbarie en batería. Es su primer registro discográfico, aunque antes había participado del compilado Unidos en la misma. Un grupo de culto y tan a contrapelo que tras pasar varios años grabando el disco, finalmente lo editó en medio de una de sus separaciones. Es más, solo es posible conseguir Faso Rider comunicándose con alguno de sus integrantes. Quienes hayan presenciado aquellos shows en el desaparecido boliche “Perdidos”, además de merecer un palmoteo en la espalda y la remera que diga: “Yo sobreviví al show de Barbarie”, podrán atestiguar lo brutal de su escena, potenciada por canciones como “Arriba el vino”, “Tremendo Pedo” o “Faso Rider”.  

Si bien dicha ferocidad puede tomarse como la principal seña del grupo, también Barbarie se anima a versionar “Guerras” de Vox Dei, transforma en trash la cándida “A mi gente” del Sabalero -aquí titulada austeramente “Sentados”- y revela una vibrante sensibilidad en “Centro Psiquiátrico” y “La Cumparsita del 2000”.  Esta última comienza describiendo una escena digna del mejor capítulo de “La familia Cubrepileta” (Cha Cha Cha), con una mesa dominguera familiar que termina a los tortazos.  La letra narra distintos momentos que Julio Barbarie vivió junto a su padre, y se transforma en un “tango que no es pa´bailar de a dos” (sic). Allí puede divisarse una mirada inocente frente al desencanto de los mayores: “Porque yo era tu farol, papá”; y hasta cierta compasión: “la derrota y el dolor / no los quisiera pa´vos / pero viejo / las cosas son así, campeón”. Por su parte, “Centro Psiquiátrico” revela con una claridad estremecedora la eterna condición de dependencia que padecen quienes fueron internados allí: “Centro Psiquiátrico / paraíso del dolor / Centro Psiquiátrico ahora soy tu hijo / y tus mentiras me dicen al pasar / sólo un día más / sólo un día más”. Toda la descripción del lugar aterra, induce a imaginar “depresivos a montones” (sic) encadenados a la cama, deambulando o arrastrándose para comer. Una sucesión de imágenes lacerantes contadas desde el otro lado.  

Julio ‘Barbarie’ Gómez maneja un lenguaje directo, casi sin metáforas, el lunfardo que emplea parece nacido para ser cantado. Expresiones como “te la jugaste león”, “vos no supiste entender, y ahí se armó” o “la gente cuida que no le mangueen una moneda pa´seguir chupando”, son hechas a medida del poderoso sonido de la banda.  No son guiños al rock barrial, sino historias de un tipo que ya vio demasiado y lo cuenta con una naturalidad asombrosa.  No hay mujeres ni goles en la hora que lo salven del abismo, por el contrario, la redención está muy lejos: “voy para un lugar / cuántos adictos / voy a encontrar”, dice “Soy del lugar”, en un disco atiborrado de excesos.  

Tras escuchar dos o tres temas, un “Reventómetro” se excusaría de tomar medida alguna diciendo tímidamente “perdonen, pero...  se me cayó el sistema”.  Hacia el final del disco sorprenden los Barbarie mostrando una faceta distinta mediante remixes de “Centro Psiquiátrico”, “Faso Raider” y “Somos los osos”. 

Corra a escucharlos ahora, antes que los osos bajen del monte a buscar la presa, sembrando la anarquía y el descontrol final, fatal.

* Independiente, 2005

 

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