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DANIEL FIGARES*
"En los medios hay presiones porque ellos parten del precepto que todos los pobres son moldeables, tienen su precio, y el Uruguay es una excelente fábrica de pobres.”

OCULTO EN LA CIUDAD

Por Nelson Barceló

Fotos de archivo

 

DELTOYA lo entrevistó para el Nº 1 (febrero de 2004), luego de su polémico alejamiento de AM Libre.   Tiempo después condujo el programa de entrevistas "Ciudad Oculta" en Canal 12, donde recorrió las cárceles uruguayas recogiendo testimonios de presos peligrosos y para el segundo ciclo dialogó con personalidades del ambiente cultural, deportivo y político, convirtiéndose en el único periodista que sacó de las casillas a un ex presidente -Luis Alberto Lacalle- en cámaras, y en uno de los pocos en ser presionado tanto por medios de derecha como de izquierda.  Más tarde fue columnista del semanario "Nueva Tribuna".  Su voz permanece en el inconsciente colectivo de los uruguayos, pero actualmente sus reflexiones no tienen cabida en los medios. De esa y otras tantas paradojas nos habla Daniel Figares.

 

¿Lo último que hiciste en los medios fue dentro del semanario Nueva Tribuna?

Hasta el número nueve, porque me censuraron una nota donde emplazaba a Eduardo Galeano a tomar cartas en el asunto de las plantas de celulosa. Creo que el actual silencio de Galeano sobre el tema es casi una impostura. Mi artículo no apareció y la explicación que me dieron fue que no habían revisado la casilla de correo donde les envié todas las colaboraciones anteriores que sí habían sido publicadas, pero justo esa no. Después le mandé un mensaje a Nueva Tribuna para decirles que no tenía más nada que ver con un medio que censuraba una nota. 

En una de tus columnas allí, habías incluido a Galeano dentro de lo que considerabas patrimonio nacional. 

Las obras de Galeano siguen figurando, el que no figura es el propio Galeano. Días atrás releí su libro “Patas Arriba: la escuela del mundo al revés” donde en las páginas 225 y 226 viene hablando de la ecología mundial, en un capítulo titulado “La impunidad de los exterminadores del planeta”, y escribe (N. de R.: saca un papel y lee):  “Quienes más sufren el castigo son, como de costumbre, los pobres, gente pobre, países pobres, condenados a la expiación de los pecados ajenos. El economista Laurence Summers, doctorado en Harvard y elevado a las altas jerarquías del Banco Mundial (nota mía: llegó a Vicepresidente), dio su testimonio a fines de 1991. En un documento para uso interno de la institución, que por descuido fue publicado, Summers propuso que el Banco Mundial estimulara la migración  de las industrias sucias y de los desperdicios tóxicos “hacia los países menos desarrollados”, por razones de lógica económica que tenían que ver con las ventajas comparativas de esos países. En resumidas cuentas, y hablando en plata, las tales ventajas resultaban ser tres: los salarios raquíticos, los grandes espacios donde todavía queda mucho por contaminar y la escasa incidencia del cáncer sobre los pobres, que tienen la costumbre de morir temprano y por otras causas. La difusión del documento armó mucho alboroto: esas cosas se hacen, pero no se dicen. Summers había cometido la imprudencia de formular, en el papel, lo que el mundo viene practicando, en los hechos, desde hace largo tiempo. El sur lleva muchos años trabajando de basurero del norte. Al sur van a parar las fábricas que más envenenan el ambiente, y el sur es el vertedero de la mayor parte de la mierda industrial y nuclear que el norte genera.”  Clarito, ¿no?  Bueno, lo que me gustaría, como simple ciudadano, es que el que escribió tales palabras obrara ahora en consecuencia. Hay que hacerse cargo de lo que uno dice y piensa.  No se equivocaba Tabaré Vázquez cuando decía que el cambio haría temblar las raíces de los árboles, pregúntale a Botnia y Ence, todas las raíces de los árboles que está haciendo temblar.   

¿Fuiste votante del Frente Amplio? 

Sí, alguna vez. Creí mucho en quienes ya no están como Zelmar Michelini, Seregni, Sendic. Esa gente valía la pena y la liquidaron unos hijos de puta que están sueltos y paseando libremente. Respirando el mismo aire que vos y yo. Tengo algo lindo para decir de éste gobierno: va a pasar a la historia por su tratamiento a los derechos humanos, pero también algo feo que completa la frase: por el tratamiento discrecional de los derechos humanos. Negociar con los derechos humanos es una cosa patética. Me alegra cada vez que desentrañamos una triste historia, me entristece cuando no desentrañamos otra.

LAS LISTAS NEGRAS 

¿Cómo ves actualmente a los medios de comunicación? 

Los canales de televisión fueron adjudicaciones del Partido Colorado en su momento a familias proclives a los partidos tradicionales. Pensar que los directivos de Canal 12 por ejemplo, que hoy corresponde a Búsqueda pues compró sus acciones, y en menor parte a los Scheck y los Restano, no tienen intereses creados cuando vos sabés que Búsqueda, Disco, Géant y Devoto son lo mismo como empresas, es estúpido. Creer que los medios no tienen caras, amigos políticos, es una estupidez. Ahora creo que están por caer esas adjudicaciones y es éste el gobierno al que le tocaría renovarlas.

¿Hay listas negras en los medios? 

Y si las hay debo estar en una. Estuve primero en audiencia en AM, el programa de televisión medía tanto como el de Lanata y costaba tres veces menos. Como cantaba Zitarrosa: “sigo pobre y no me vendo, la puta que lo parió”. Ya cuando me invitaban a esas cenas neoliberales del Espectador buscaban convencerme que adoptara un estilo de vida que no me corresponde. 

¿Estaba Emiliano Cotelo en esas cenas?

No, él no me podía ni ver. En realidad tuvimos un solo problema, en las elecciones del 2000, porque Cotelo pretendía ser el único que entrevistara a los candidatos presidenciables. Eso motivó que saliera dando un portazo y después volviera, lo cual me pareció peor todavía. El único que no estaba de acuerdo con él era yo. ¿Cómo alguien te va a prohibir entrevistar a alguien? Lógicamente terminé cursando una invitación a todos los candidatos y el único que no aceptó fue Tabaré Vázquez. Desde mi punto de vista Cotelo es un robot. Hemos generado un periodismo complaciente, neutral. 

¿Qué pasó con la entrevista a Lacalle realizada en Ciudad Oculta? 

Cuando terminó la nota, Lacalle fue a presionar a Virginia Scheck para que no saliera el programa. Ella me dijo que Lacalle la había maltratado, cosa que me molestó, porque a mi no me maltrató sino que lo hizo a una mujer, lo cual es poco caballeresco. Diciéndole que nunca lo habían invitado al canal para tratarlo así y que si su padre viviera esto no hubiese salido. Ella vino y me lo contó delante de todos los que estaban allí y le contesté: la verdad que si tu padre viviera yo no estaría acá. Está claro que Canal 12 nos contrató a Lanata y a mí porque tenía su pantalla congelada tras Néber Araujo, que había hecho lobby desde el noticiero para que votaran la ley de Ajuste Fiscal, según él para que no haya corralito, y después hubo corralito igual. La televisión permite un CQC argentino pero no un programa similar uruguayo. Lo intentaron con Zona Urbana que dependen de Ligia Almitrán, quien siendo la esposa del ex Vicepresidente Hierro en ejercicio, dirigía la programación de Sarandí cubriendo las elecciones nacionales. Lamentable, toda la zona de Canal 12 y Sarandi es la esquina más a la derecha del Uruguay.  

¿Por qué te catalogan como un tipo conflictivo? 

Si no les seguís el juego a ellos sos conflictivo. Llegué a hablar con Restano hijo, quien me comentó que la entrevista a Lacalle había sido hostil. Le respondí que él no podía decir eso porque no la había visto y en ese caso más hostil era lo de Lacalle, quien me trató de sucio. Cuando vos no entrás en su juego sos conflictivo, podría decir lo mismo de ellos, quienes mandaban unos pelotudos que trabajaban para ellos a decir que los de arriba -quienes además siempre están arriba porque les gusta estar arriba- estaban viendo si pasaban la entrevista. Entonces les dije:  “avísenles que ellos no tienen decisión sobre el contenido del programa”, y me preguntaron: “¿y si no sale?”.  Ahí le dije que había grabado la nota a Lacalle, estaba respaldada en un disco y si no la pasaban iba a llevarla a todas las radios.  “¿Y qué vas a decir?”, me preguntó Gabriel Navia, uno de sus productores.  Ahí les respondí: “la verdad, Gabriel, que ustedes no quisieron emitirla y por eso debo hacerlo de esa manera.”   “¿Y esto lo estás grabando?”, me preguntó Navia y le contesté: “No, pero debí grabarlo también”. Por eso salió al aire y no lo dije en su momento porque todo periodista se debe al interés general y público: que emitieran la nota. Finalmente terminé inaugurando un método solapado de censura que incluía la no promoción del programa de Lacalle. He cortado tantas cintas... Igual creo que la guita trae perversidad, hoy quien más tiene es quien más especula. Van a intentar otra vez filtrar esos contenidos.  

¿Cómo terminó tu juicio a Fasano tras la salida de Plan B? 

Le gané el juicio a Fasano, en realidad conciliamos, para no hacerlo más largo, sino me iba a devaluar más ya que terminé cobrando un año después. Pero aquí hay alguien que pagó y alguien que cobró. El que rompe paga: yo cobré y Fasano pagó algo más que los tres días que admitía me debía. ¿Sabés cuanto me debía?: cien mil pesos, y solo quedaban dos meses de contrato. Podía esperar ese tiempo y después no renovarme, pero es un guarango y terminó haciendo toda una maniobra para enchastrarme. Lo primero que buscan es cambiarte, y si no pueden te ensucian, dicen que sos conflictivo. Cuando me fui de AM Libre alerté que estaba instalándose un pensamiento único.

¿Puntualmente qué censura o presión recibiste en los medios? 

Hay presiones porque ellos parten del precepto que todos los pobres son moldeables, tienen su precio, y el Uruguay es una excelente fábrica de pobres. Si vos desagradás al dueño del medio, él te deja sin laburo y vos perdiste, que es lo que me pasa a mí. Tenés que tener una trayectoria muy grande como yo, estar jugado como estoy yo, gustarte lo que me gusta a mí, que es sufrir, tener algo de masoquista. Uno de mis primeros problemas en los medios fue a raíz del Filtro, cuando estaba en Alfa FM me llamó Abuchalja hijo por teléfono para preguntarme cinco minutos antes de comenzar el programa qué pensaba decir y le respondí:  “prendé la radio que en cinco minutos comienza el programa y si no tomá otra determinación, si querés levantar el programa levantalo”. Después hubo otro problema con la Seccional 13 cuando hubo una razzia en la puerta de un recital de Traidores, vino uno de los botijas a denunciarlo y aparentemente el Comisario era amigo de uno de los Abuchalja. Después de eso me acortaron el programa y cambiaron de horario. Me fui por el tratamiento humano que me dieron allí. Eso pasó en El Espectador también, tenía medio año más de contrato y los tipos se portaron horrible, quisieron descontarme los días que mi vieja estuvo en el CTI antes de morir. 

Hubo algunos mitos sobre tu salida del Espectador. Uno fue que te habías ido molesto por las refacciones edilicias que coincidían con tu horario y otra versión habla de tu postura frente al impuesto a la renta. 

Me molestaba porque no le martillaban a Emiliano sino a mi. Es una estupidez, hay que martillarles a todos por igual. Es una falta de respeto, pido el mismo tratamiento para todos. Lo del Impuesto a la Renta me marcó, dentro de la radio fui el único que estuvo a favor del impuesto y aclarando que no era votante del Frente Amplio.

 

EL PADRE DE LA CRIATURA

¿Ya en “El Subte” hacías públicas tus posturas políticas? 

Sí, voté verde y pasé “La Bamba” el día que no se podía pasar. Además con el periodista Carlos Peláez somos de los primeros firmantes en pedir la detención por atentado a la Constitución del dictador Juan María Bordaberry, el mismo que dice que un ejemplo de gran país es la España de Franco.                                                               

¿En qué medio no volverías a trabajar?

Ni en El Espectador, ni con Fasano, pero después trabajaría en cualquier otro lugar.

¿Y en Radio Futura? 

Jamás, jamás. Ni muerto, ni en pedo. Una de las últimas veces que vi a Petinatti fue en una entrega de premios, tras diez años de darme para atrás, cuando fui quien le dio la posibilidad de volar con sus propias alas, yo lo impulsé pero no podía seguirle el vuelo. A él le gusta la fama y cuando corté El Subte ya ese año se había vuelto una terrajada. Nunca me perdonó porque eso le implicó volverla a remar y él no se tenía tanta fe, me parece. Incluso yo quería que siguiera en El Dorado pero Melide, el dueño de la radio, tenía un problema personal con Petinatti porque era judío. Esa fue otra razón para no continuar con El Subte. Hablé con Melide varias veces, le argumentaba que la mitad del éxito que tenía El Subte era de Petinatti, aunque fui yo quien le puso ese nombre, por Pettinato el saxofonista de Sumo. Utilizaba ese apellido para denominar un personaje imaginario que era un mozo, yo decía "gracias Pettinato por traernos la comida" Después se me ocurrió llamarlo así a Freddy pero Sumo comenzaba a popularizarse, entonces lo cambié y pasó a llamarse Petinatti. Lo de Licenciado Orlando también se me ocurrió a mi. A él siempre le gustó usar la palabra creativo pero hace quince años que está haciendo lo mismo. El camino de él es hacia el establishment y yo estoy en contra de ésta aburrida dictadura de medios.

¿De volver a la radio abordarías lo musical? 

Sí, mi referente es Hunter Thompson, un tipo muy inteligente, contrario al sistema norteamericano. Escribía en otra etapa de Rolling Stone, no la revista de modas que es ahora. El rock está lavado, no hay consignas ni compromiso social. A Thompson lo sucucharon y terminó comentando fútbol americano en ESPN. 

¿Viste al Intendente de Durazno subido al escenario del “Pilsen Rock”?

Ese es el Uruguay que nos quieren vender, el de Petinatti, Vidalín y pop punk. Los sellos sacan un grupo con un tema de protesta y el resto es sirviendo al sistema. A “Las Manos de Filippi” no las editan. Todo se origina con “La Fiesta Final”, que como dice Esmoris habla de una noche de paz en un país sin guerra. Ese festival es un bailongo y representa a los Fontaina, la derecha. Es un negocio de un nene bien que gana alrededor de 300 mil dólares y les paga 100 dólares a los tipos que montan los escenarios. En Uruguay somos muy mansos y complacientes, la tolerancia se mide cuando hay intolerancia, polos opuestos.  

¿Estás escribiendo? 

Sí, con el negro Trasante estamos haciendo un libro de  conversaciones acerca del disco Mateo y Trasante, uno de los más importantes en la historia de la música popular uruguaya. Contendrá fotos y poemas de Mateo inéditos, quedaron cinco temas fuera del disco, hay uno que trae los acordes para ser tocado. Además incluirá “Canción para renacer” escrita en una hoja Tabaré. La idea es que cristalice durante el 2006, a treinta años de su salida. Además el año próximo voy a presentar una novela en un concurso, pero no aquí. La industria de la literatura es otro tema, como decía Onetti, la camarilla de escritores uruguayos se comentan entre ellos y se premian entre ellos mientras nadie lee un puto libro.

 

*Entrevista realizada el 27 de abril de 2006.

 

 

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