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TVEO, EL CANAL ESTATAL
 Cambia, siempre cambia

 Dicen que soy aburrido

 Por Nelson  Barceló

Ilustración:  Esteban Selios

TVEO, Sodre TV y Televisión Nacional son algunas denominaciones que dieron al canal estatal los directores que transitaron por allí. Sin embargo, los problemas son mucho más profundos y poco tienen que ver con las marcas impuestas por sus eventuales administradores. 

La era Breccia marca el cese de numerosas coproducciones que integraban la programación del canal y promueve un notorio énfasis en lo periodístico. Lo evidencia al mantener en pantalla programas como La sed y el agua, Quien es quien, Poder Ciudadano y las distintas ediciones de La Noticia y su Contexto, donde sobresale la conducción de Ana María Mizrahi. Parece un acierto el programar esa alternativa matinal para quienes se encuentran hartos del bricolage y los cocineros charletas. Pero estéticamente obedece a lo que siempre fue Hoy por Hoy: un programa de radio hecho en televisión. No saben contar una historia sin disponer de una mesa, dos sillas y un telón negro o algunos paneles envolviendo la escena. A veces ni siquiera cuentan con un respaldo de imágenes que ilustre las notas, dinamice la imagen y haga atractivo visualmente el espacio. Ese apego a un modelo de televisión perimido, mas los problemas técnicos son el común denominador de su pantalla y dificultan la comprensión de varios programas. La solidez y versatilidad demostrada por Ana María Mizrahi no alcanzan para disimularlo, aunque le permitieron transformarse en un comodín del canal estatal. Además de LNYC, Mizrahi conduce El Cine Denuncia donde exhiben documentales sobre las dictaduras latinoamericanas y material audiovisual acerca de violaciones a los derechos humanos. Retoman aquello del cine forum, pues luego del documental realizan una mesa redonda donde comentan el material emitido con especialistas, protagonistas y realizadores. En buena hora la televisión local se anima a tratar estos temas, en un país donde los jóvenes pueden recitar de memoria el nombre de dictadores argentinos pero difícilmente conozcan los de sus “colegas” uruguayos merced a la colonización mediática. También hay otro ciclo donde exhiben películas denominado Buen Cine, aunque sus resultados son diferentes. Allí no emiten documentales sino filmes con argumentos similares al siguiente: “Tony era un norteamericano más, hasta que un hallazgo en las aguas de Miami lo lleva a buscar sus raíces en La Habana" (promo de la película argentino-cubana “Al fin el mar”). El spot maniqueo refleja que los valores cinematográficos no pesan tanto como su línea ideológica al momento de ser elegidos por la nueva administración del canal estatal.  

Pero a no preocuparse, que el mecanismo de promociones es deficitario y difícilmente choquen con aquél spot. Tal falencia se extiende a todos los programas del canal, tampoco es posible saber con antelación los contenidos del espacio destinado a emitir producciones de TV Ciudad. Conociendo la buena factura de esos envíos, es una pena que no se promocionen, al menos un locutor en off podría anunciar la selección del día siguiente, en caso que la sepan, claro. TV Ciudad es el mayor productor de contenidos que tiene Uruguay y sus virtudes no se remiten solo a ello, sino también al criterio que manifiestan programando envíos de señales extranjeras. Durante la gestión de Juan Carlos Doyenart al frente del canal estatal, convenios similares permitieron ver El otro lado, un excelente programa que llegó aquí merced al pacto establecido con la televisión pública Argentina. En ese orden, Televisión Nacional se comprometió a participar en el programa DOCTV Iberoamérica que seleccionará producciones audiovisuales uruguayas para exhibir en el exterior; y continúa vigente la participación de Uruguay como socio de Venezuela, Cuba y Argentina en el canal satelital Telesur. Tiempo atrás el directivo de esa señal Aram Aharonián, se molestó con Sonia Breccia y la llamó “autista” dada la escasa respuesta que obtuvo durante los primeros tiempos de su gestión. Tras una conflictiva relación entre ambas partes, actualmente Televisión Nacional emite algunos segmentos procedentes de esa cadena.    

Éste altercado no fue el único que protagonizó Breccia desde que asumió la dirección del canal estatal. Su designación fue acompañada por diversas polémicas: por un lado salió a luz una supuesta deuda que mantenía con el canal desde el 2002, y por otro se objetó su nominación esgrimiendo la relación de competencia que debían mantener los medios entre sí. En ese sentido, desde lo ético no parecía conveniente nombrar directora del canal estatal a la pareja y empleada de Federico Fasano, dueño de un multimedios. Lo concreto es que el gobierno pudo ahorrarse dicha ambigüedad y dar muestras cabales del “cambia, todo cambia” prometido durante la campaña, evitando reproducir lógicas similares a las observadas en administraciones anteriores.  

Más allá de estos cuestionamientos, sus detractores olvidaron señalar un aspecto fundamental que debió contemplarse para su designación: el conocimiento del medio televisivo. Resulta indispensable que el canal estatal actualice un sinnúmero de aspectos que componen su pantalla. Espacios como El monitor plástico, Deporte Total y U Cine, manifiestan que puede concebirse una imagen diferente desde allí. En el caso de Deporte Total, demuestra además que se puede competir en varios rubros con calidad, información y entretenimiento. Ni el dominio del timming televisivo, ni los encuadres y movimientos de cámara dependen de un magro presupuesto; sino de creatividad, talento, capacidad, o simplemente ganas. La impericia revelada en esos ámbitos no impide que la nueva administración haya obtenido algunos logros como reacondicionar las instalaciones del canal, mejorar la calidad de imagen, recuperar Canal 2 de Maldonado y acordar con los trabajadores de Televisión Nacional que la salida al aire no será truncada por medidas gremiales.   Al comenzar su gestión, Breccia prometió que el canal estatal tenía determinado servir a la comunidad.  Ahora sólo resta saber a qué comunidad se refería. Hasta el momento uno podría pensar que ésta es la Televisión Nacional que le gusta a Sonia Breccia, o lo que sería más grave, vista su trayectoria frente a cámaras: la única que conoce. Gravatar Aún así, vale señalar que la mayor problemática padecida por el canal está relacionada a no poder desarrollar un proyecto serio, de televisión pública a futuro y ajeno al caprichoso devenir político.

 

 

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