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FLORES ROTAS *

Ex 

Por Felipe Dupont

 

En la nueva película de Jarmusch, Bill Murray se transforma en Don Johnston, un soltero empedernido que tras sufrir el abandono de otra mujer, recibe una enigmática carta redactada por una ex novia. Al leerla se entera que tiene un hijo de 19 años, y éste próximamente lo visitará. Tal revelación lleva al moderno casanova a investigar la procedencia de dicha carta. A tales efectos recurre al vecino Winston (Jeffry Wright) -que en sus ratos de ocio juega a ser detective- y éste lo incentiva a recorrer el país para encontrar a la autora de la carta. Esa búsqueda lo topará con viejos romances de Don Johnston interpretados por Sharon Stone, Frances Conroy, Jessica Lange y Tilda Swinton.   

Cada visita significa meterse en el universo de sus ex, ahora convertidas en flores rotas, donde se reencontrará con viudas, esposas reprimidas, psicóticas que perjuran comunicarse con animales, salvajes marginales e incluso una difunta. Mujeres que padecen carencias afectivas, soledad y fragilidad; aditivos que el protagonista manifiesta lacónico, inalterable, pero con una notable expresividad materializada en su triste mirada. Don Johnston debe lidiar hasta el final de la película con esa sensación de intriga que proviene del tempestuoso pasado que puede devenir en un complejo futuro. 

La estructura del film se divide tácitamente en capítulos apoyados en miradas y silencios, más que en palabras y acciones concretas. Los episodios se entrelazan abrevando en una fabulosa banda sonora y referencias artísticas materializadas con la adolescente “ligerita de casco” llamada Lolita; o la iguana denominada Iggy, tal como el legendario rocker que participó en “Coffee and cigarettes” (del mismo Jarmusch), realizando una inolvidable escena con Tom Waits.  

Por medio de Flores rotas, Jim Jarmusch renueva sus credenciales como un cineasta de culto con destacable capacidad para diseñar películas sobrias desde lo visual, y con una narración que dejará mil preguntas sin responder. El director se para otra vez del lado de solitarios perdedores, que en ésta oportunidad ven a uno de los suyos emprender una búsqueda qué sólo lo conduce a reencontrarse consigo mismo. Sobre todo porque nunca se puede volver al pasado, pues eso que estaba ahí ya no está, cambió y se depositó en un sitio intangible llamado memoria.  

Ese emblema del cine independiente que es Jim Jarmusch, relega cualquier austeridad cromática y logra una comedia agridulce camuflada de road movie, que pinta el preciso instante donde el amor se transforma en nostalgia.

 *Jim Jarmusch (2005)

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