RECOMENDAR

 

 

 

 

 

VER PROGRAMACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESPEDIDA DE SOLTERO*

Diversión de los '80

Por Esteban Selios

 

“Otro ejemplo de la vida mejorada por la química”

(Reflexión del protagonista viendo a su amigo bailar sobre un piano) 

Dicen que los 80 fueron una década de fiesta y descontrol. En realidad todas las décadas han tenido algo de eso, expresadas de diferente forma. Lo memorable de los 80 no es el desbunde en sí, sino el estilo, el desenfreno por dentro pero sobre todo su expresión por fuera. La ropa, los accesorios, la música, aquellos raros peinados nuevos**.  Extravagancia y glamour son dos constantes en estos años.

Resulta que en esta época había un joven comediante, actor de segunda por entonces, un tal Tom Hanks, no sé si ubicás, que consiguió el protagónico para este film. Muchacho gracioso pero sin exagerar, apenas conocido por entonces, fue una buena elección de la gente del casting. Sucede que la locura debía girar en torno a él, por lo cual se necesitaba cierto contraste. Si ese papel lo hubiese agarrado digamos un Jim Carrey, de seguro la cosa no hubiera marchado igual. Pibe de barrio que se casa con nena rica. Por su puesto má y pá no están contentos con el noviecito, macanudo, gracioso, fiestero y sin aspiraciones. Además los viejos tienen un “candidato ideal” para la nena (cuándo no), rico también, y como era de esperarse, nada simpático. Ya desde el comienzo queda claro el antagonismo entre el nuevo y el viejo novio. Los “malos” en este caso serán papá suegro y ex novio, sobrador, medio banana y desagradable. Los personajes se definen de una forma casi caricaturesca, a través de estereotipos. Eso da material y facilita las situaciones jocosas. Tenemos por ejemplo a la “barra” de amigos que deciden hacer la fiesta de despedida. Está el mecánico, bruto, salvaje, y con una libido que ni el mismo señor Viagra. Está el hermano del protagonista, doctor él, típico pirata de la noche que brega por cuidar su imagen pulcra y profesional. Está el desequilibrado, pirado totalmente por el abuso de sustancias. Está el “chico cool” y macanudo, que se ve que algo lee por la ropa que usa; y como siempre, para que estas fórmulas funcionen, no debemos olvidarnos del patiño, un pobre flaco al que le pasan un par de desgracias que divierten a todos menos a él. También pasará esto con el ex novio, el “malo”, pero de una forma diferente, ya que al pobre flaco le pasan un par de cosas porque sí, porque a alguien le tenía que pasar, mientras que al ex las cosas se las hacen; entra el “darle su merecido al malo”, justicia clásica hollywoodense muy bien resuelta a través del humor en este caso.

La cosa es que el tipo se quiere casar y los amigos le dicen que está loco. Se plantean situaciones que, tanto del lado del novio como de la novia, tratarán de evitar que se casen. El potencial fracaso se resume en el amigo pirado y suicida. Su propio fracaso matrimonial lo lleva al punto de intentar quitarse la vida de maneras no muy efectivas. 

Al ser esta película de 1982, podemos pensar que esta comedia con poco argumento no tiene nada para aportar, sobre todo entretenimiento. Pero no es así, hay varias partes que son buenas de verdad. El chiste fácil está presente, claro que sí, pero el guión está muy bien condimentado por calculadas dosis de absurdo e ironía. Y respecto al relato, las cartas están vistas desde el principio. Sabemos explícitamente cuáles son lo buenos y los malos, de qué lado debemos estar, sabemos que todo girará en torno a una fiesta de despedida de soltero, sabemos que este tipo de comedias nunca termina mal. Pero lo que diferencia este film de otros de su época y especie, es que, dentro de la historia, no podemos predecir con exactitud el desarrollo que llevará al desenlace. Sabemos a dónde vamos, pero no sabemos cómo llegaremos ahí. Las situaciones inesperadas se encargan de dar continuidad al humor y ritmo al relato. Pero también está la enseñanza, esa moraleja que casi nunca falta en Hollywood: el amor verdadero, que es más fuerte que toda bacanal, el valor de la fidelidad y el casamiento como culminación y consecuencia. La amistad, valor esencial y pilar fundamental de la vida.  Pero a no asustarse, que en ningún momento te aburren con eso. También hay otras “lecciones de vida”, pero de cómo divertirse y descontrolar. Una fiesta de despedida donde no falta absolutamente nada, un golden como venganza femenina, show lésbico fuera de lugar, japoneses calientes en calzoncillos, un burro que aspira más que a divertirse, y otras más. 

La música no es buena, como sucede con la mayoría de las películas de esta época y género. Hay un par de “video clips” dentro del film,  que son por su música, baile, vestuario y situación, uno de los mejores retratos de la primer mitad de los 80.         

Despedida de soltero, un revival sin nostalgias, una comedia que logra su cometido: hacer reír y entretener. Un film sin pretensiones realizado con inteligencia.

 

*Bachelor Party, 1982

** Gracias Charly, vos sí que la hiciste en esos tiempos

 

ÍNDICE