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 BUENOS MUCHACHOS
 Uno con uno y así sucesivamente *

Puerta de Escape

 Por Lorena Bello 

 

Qué grato resulta escuchar un disco de rock uruguayo sin la contaminación del entorno.  Y no es la primera vez que lo hacen.  En su quinto álbum (si contamos su primera producción independiente editada en casete, Nunca fui yo, 1994) Buenos Muchachos vuelve a sorprender con su juego sonoro entre la calma y el estallido, y entrega una sobredosis de sensibilidad en forma de diez canciones.   

Algo que ha caracterizado cada uno de sus discos es cierto sentido temático, de obra completa que se desarrolla a lo largo de los tracks, abriendo y cerrando un concepto.  Aire Rico (Ayuí, 1999) resumía diez años de trayectoria, olía aún a cierto espíritu adolescente y mostraba influencias del rock ‘indie’ norteamericano, rompiendo así con la vulgaridad y, obviamente, resultando bastante incomprendido por el público de la época.  Dendritas contra el bicho feo (Ultrapop, 2001) es quizás el disco más triste de Buenos Muchachos, donde la muerte asoma en cada canción pero el deseo de aferrarse a la vida gana la batalla, juntando retazos de corazones destrozados en un collage de letras y melodías viscerales.  Amanecer Búho (Bizarro, 2004) vuela sobre el verde de una naturaleza capaz de aliviar duras trasnoches, y despierta con la frescura de canciones con alma de hit, como “He never wants to see you (once again)”.   

Así, cuando gran parte del público -que se acercó a la propuesta de Buenos Muchachos a partir de ese único tema que durante un tiempo sonó en las radios- esperaba más de lo mismo, el grupo edita un disco despojado de hits y ajeno a las leyes que rigen el actual mercado del rock uruguayo.  Se arriesgan para ganar desde lo artístico.  Y es un alivio saber que aún quedan músicos con sensibilidad y capacidad para dibujar otro mundo de sensaciones. 

Uno con uno y así sucesivamente parece abrirse como una puerta de escape.  El concepto de huída está presente a lo largo del disco:  “me voy corriendo la carretera / que asfalto cuando hecho a andar / ...y pienso en no volver” (Y la nave va);  “quemó el lugar / con recuerdos de barrotes / al despertar / todo el odio que se esconde en él” (Lengua distorsión); “este lugar no da más / porque es escape” (Cambió el cuarto).  Las letras de Pedro Dalton son poesías cargadas de sinestesias y despojadas de conjunciones literarias, y desde su áspera entonación a veces susurra pasiones, otras veces aúlla dolores, por momentos habla consigo mismo en segunda persona, llegando a reflexionar sobre la poesía:  “hoy, no ves lo que hacés / nunca hay frío / en la poesía / de la muerte” (La isla era un camalote), o describiendo la esencia de tocar, que puede ser interpretada tanto en el sentido del tacto, como del show en vivo:  “Hoy / la ilusión de tocar / tiene que erizar / en cualquier lugar / igual sin ojos / pero llorando” (Vos más que vos).   

Entre los temas del disco se destaca Milagros, canción que durante años interpretó el grupo Cadáveres Ilustres, cuyo autor es Orlando Fernández (antes bajista de Cadáveres, actualmente en Buitres), hermano de Dalton y del guitarrista Marcelo Fernández, una historia de desamor que calza a la perfección en el repertorio de Buenos Muchachos, con un pasaje de su letra extraído del tango “Milonguita”:  “flor de noche y de placer / flor de lujo y cabaret”.  El flirteo con este tema comenzó en 2004, durante el show de presentación del disco Amanecer Búho en el Teatro el Galpón: como Orlando se había ido a vivir a otro país, el grupo tocó Milagros con nostalgia y a modo de homenaje.  Desde entonces nunca la retiraron de su set-list, y acabó siendo uno de los puntos más emotivos de este nuevo disco. 

También grabaron el tema ¿Qué hacés Joâo?, perteneciente a Ojos del cielo, proyecto paralelo de los guitarristas Marcelo Fernández y Gustavo Antuña.  Dos minutos después que el disco termina suena un tema oculto instrumental, una suerte de bonus track que ya es costumbre en los discos de Buenos Muchachos.  La obra está expresamente dedicada a la memoria de Juan Pablo Rebella, cineasta uruguayo recientemente fallecido, quien desde la productora “Control Z” realizó varios video-clip del grupo. 

Es de destacar el notable nivel de interpretación de Dalton, quien es capaz de mutar su piel en cada canción para transmitir diferentes emociones.  Claro que no está solo en esta tarea, porque si hay algo que conmueve de este disco es el clima generado por la conjunción de las dos guitarras, que entre sutiles arreglos y la búsqueda de nuevos sonidos invitan a dejarse llevar por melodías de exquisita delicadeza.**   

Buenos Muchachos parece querer romper de manera adrede con toda posible asociación a la actual ‘moda’ del rock uruguayo.  Dejan atrás su “He never...” (que siempre será una hermosa canción), huyen de cualquier destino de póster y hurgan en las profundidades de los sentimientos, para entregar uno de los discos estéticamente más sugerentes de los últimos años del panorama local.  Componen un álbum corto y contundente, despojado de estilos referentes, de excelente nivel artístico, y consecuente con una trayectoria que lleva más de una década y media.  Más viejos y sinceros, no solo mantienen intacta su esencia, sino que logran potenciarla al encontrar su propio sonido a fuerza de buenas canciones.

 * Bizarro, 2006

 **  N.de R.:  Recomendamos sobrevolar este disco en el reproductor de Windows Media, con el visualizador de imágenes en modo ‘batería – selección aleatoria’.

 

 

 

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