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 - Hemos venido a ver cuántas promesas electorales has cumplido.

 - ¿Yo prometí ser esclavo del petróleo?

 - No.

 - Entonces ninguna.

  Diálogo entre Lisa y Krusty El Payaso en Los Simpsons durante el capítulo "El Presidente"

 

Hola a todos, ante ustedes una nueva edición de Deltoya.  Como notarán nos regimos por muchas cosas sí, pero obedecer una medida de tiempo: ¡jamás!  Al menos mejoramos el diseño, antes cuando agarrábamos el mouse, teníamos que ir a buscar la flecha a la casa del vecino.  De todos modos desde el número anterior disponemos de la sección Último momento donde renovamos los contenidos de la web.  La demora implica una realidad que desmiente aquella frase hecha sobre la precisión oriental, porque: ¿cómo vamos a ser la Suiza de América si ni siquiera somos puntuales? ¿A quién se le ocurrió la comparación? ¿Dónde están los relojes?  ¿Hay rambla en Suiza? ¿Toman mate? ¿Hacen borocotó chás chás cuando demora en arrancar el recital? ¿Votan estadistas?  De hecho ahora más que contactos con Suiza deberíamos tener relaciones carnales con Suecia.  

Pero no solo a Deltoya le preocupa el paso del tiempo, fíjense en Mirtha Legrand, quien antes de retirarse anhela reunir a su familia en uno de sus almuerzos televisados. Que Rottemberg se apure a producir el almuerzo o van a terminar frente a cámaras tomando Gevral, mientras la diva anuncia una vez más que “éste es mi último año”.  Pensar qué uno se ilusiona, pero otra vez la vieja sigue y sigue.  Por las dudas le mando a Mirtha un mensaje cortito como huelga de hambre de cineasta: Doña, péguele un fonazo a la flia., vamo’, aproveche que después empiezan las nanas...  Ojalá que por entonces la familia (porque fanáticas de la primera hora ya no queda ninguna), la homenajee con algo alusivo a su carrera, un santuario en un restaurante o algo así.  Aunque no todas parecen temerle al paso del tiempo y el deterioro físico que apareja, semanas atrás apareció la vedette Emilia Attias en la tapa de Gente asegurando querer parecerse a Susana.  Pero el paso del tiempo da para todo, incluso hay un negocio maquiavélico detrás de la parca. Sean sinceros, ustedes creen que las florerías alrededor de Martinelli son mera casualidad, no sean ingenuos, está claro que provienen de una cruel especulación.  Seguro qué José Martinelli es dueño de todas esas florerías, ¡qué alguien investigue!, ¡a ver ZUR, qué esperan para averiguarlo! ¡hagan algo! ¡manden a Bordaberry con el grabador!   

Pero volviendo al tema de la farándula, formar parte de ese circuito le confiere a muchos cierta sensación de inmortalidad que los aleja de cualquier realidad.  Si no pregúntenle a Laport, que en su veteranía continúa huyendo del pulóver y la camisa, por favor, alguien que lo frene y le diga: ¡¡Osvaldo, te vestís y te vas, de paso llévate a Solita que estuvo tomando de tu blister!!  Son tan raros los galanes argentinos. Ahora, lo de Echarri haciendo de Montecristo casi opaca a Casero interpretando a Batman en Cha Cha Cha, y con su sátira por momentos remite al Daffunchio del video clip Capitán América de Las Pelotas cuando personificó al superhéroe.  Aparte sería bueno que alguien le alcance un ventolín a Echarri, así lo liberamos de su problema, eso, los subtítulos o la traqueotomía, pero alguna medida hay que tomar.  

Hablando de medidas a tomar, Darío Silva protagonizó una insólita persecución mediática buscando conocer el grado de alcohol que tenía en su sangre cuando sufrió el accidente.  ¿Los uruguayos tenemos derecho a saberlo? Claro que tenemos derecho, a Debray lo vimos llegar con su pelito crespo desde el Olimar. Y después lo vimos rubio, de pelo lacio, con extensiones, dándole piquitos al “Chino” Recoba. Pero tanto interés por el grado de alcohol en su sangre, es un reflejo de la policía sanitaria arribada a Uruguay desde la asunción de Vázquez.  El Presidente y sus laderos, prohíben fumar en lugares públicos, persiguen el tráfico de drogas con ímpetu y vetan cualquier proyecto de ley sobre salud reproductiva. ¿Qué viene ahora, van a exigir el tacto rectal para conseguir un empleo público?  Ah, okey, ahora entiendo por qué vi a Marcel Dasset disfrazado de oficinista y con su currículum entre las manos.  Y no vengan con lo de “chiste homófobo” y esos patetismos. En todo caso tendrá el mismo grado de homofobia que el público, y en ese caso: Frontán olvidáte, no tengo una cuenta bancaria que me respaldé para un juicio ni me gusta andar tomando café con desconocidos.  Es lo que tiene Uruguay: un sindicato por persona.  Nunca entenderé esa devoción oriental por formar parte de una mayoría con apariencia sólida e irreducible.  Días atrás iba en el bondi y escuché el slogan de una FM: “Dónde está Radio Futura está la gente”, de inmediato respiré aliviado y entendí por qué nunca la escucho.   

Claro que la omnipotencia no es exclusiva de éstas tierras, si no fíjense en la última -y habitual- sorpresa que nos regala la farándula cuando un famoso anda reventado por la vida.  Tiempo atrás, un émulo de Darío Debray (con mayor fortuna claro), fue Mel Gibson, a quien detuvo la policía mientras conducía borracho su auto.  Tras descender del vehículo preguntó a una policía si era judía antes de comenzar a insultarla.  Un Gibson que viene haciendo pileta en el mismo club que Tom “me como la placenta del bepi” Cruise. Lo peor llegó cuando el actor debió justificar su incidente explicando: “dicen por ahí que es judío, pero yo sobre eso no opino, ah, y por lo demás, bueno les juro que tengo un amigo policía”.   

Por fortuna aquí esos incidentes no suceden. En Uruguay se le llama farándula a esos famosos nada pintorescos ni simpáticos que nunca despiertan pasiones u odios.  Igual muchos tienen sus ínfulas, sobre todo las mujeres que salen en bolas y dicen que las llamó Sofovich.  ¡Es mentira! Allá ni siquiera saben de ellas, si no agarren cualquier diario argentino y revisen sí figuran sus nombres.  Es lo que acabo de hacer, y para mi sorpresa ni siquiera aparecen en los clasificados. 

¡Bienvenidos a ésta Deltoya ochentosa, espero les cope!

 

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