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RETRATO HABLADO A GUSTAVO REY

Animal de Radio

Por Nelson Barceló

Fotos:  Javier Tuana

 

"Caras y más caras", es un clásico de la radio que supo reinventarse para acompañar noches y madrugadas de varias generaciones. Veinte años después, Gustavo Rey nos cuenta cómo se las ingenió para atemorizarnos contando historias de terror por radio, no sin antes conseguir que toda una generación le pusiera nombre a su teléfono. Por si eso fuera poco, en cada párrafo habla de su loca pasión por la radio embanderado con la imaginación al poder. 

 

Tu vida está  ligada a la comunicación desde la radio y también mediante la docencia, ¿cuándo te despertó el interés? 

Siempre me gustó leer, investigar. De adolescente la música, la política y cultura general eran temas recurrentes. También lo esotérico, la existencia de un misterio o grupos de los que se hablaba poco, y tenía la necesidad de saber qué había allí. Pero de repente me enroscaba con el teatro o el cine y recortaba las críticas que publicaban los diarios. ¡Hasta el automovilismo! En otra época me interesaban las razas de los perros, que me encantan, pero de ahí a ser jurado de una exposición canina estoy muy lejos. Lo canalizaba por la lectura, de niño escribía algún cuento de terror y jugaba a la radio. 

¿Tenías referentes dentro de la literatura o los medios? 

No, leía a Verne, Quiroga, Amado. En radio no tenía referentes, pero como no tenía tele en el cuarto escuchaba Hora 25 con Víctor Hugo Morales. En música escuchaba Independencia, Rural, Centenario. Eran los que pasaban música popular hasta donde se podía. Pero uno de los que más recuerdo es Rubén Castillo cuando en Sarandi hacía Un hombre y su música donde pasaban de Serrat a Caetano pasando por The Beatles. Aunque la música que más me gustaba sólo la podía compartir con amigos, porque no habían tantas radios ni programas que le dieran cabida a Led Zeppelin o Deep Purple. 

¿Cuándo te decidiste a estudiar comunicación? 

Después de terminar el bachillerato entraba a Medicina, lo que más me gustaba era el periodismo y estaba buscando por todos lados para hacer un curso de periodismo mientras estudiaba en la Facultad. Un día abro el diario y encuentro un aviso que me impactó: Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras, hoy Universidad Católica y estaba la carrera Ciencias de la Comunicación. Hablé con mis padres y pese a que no entendieron qué mierda iba a hacer, lo apoyaron. 

¿Fue después o durante la carrera que empezaste en radio? 

Durante la carrera, cuando Raúl Laurenzo de Joventango me invitó a integrarme al grupo, aunque tanto no me gusta el tango. En algunas cosas llegué antes del momento, por entonces decías que te gustaba el tango y les parecías extraño. En aquellos años comencé a hacer notas a toda clase de músicos, como Pugliese o “Omar Román y los del altillo”, quienes sacaron un exitoso disco con retiradas de murga. Así aprendí la regla número uno del periodismo que es investigar y producir. Hoy me paro frente a un tema que no sepa mucho y lo saco, antes leía muchas revistas musicales como Pelo, y una revista alemana llamada Pop. Allí fue lo primero que vi sobre movimiento punk,  no sabía alemán pero me las ingeniaba para descifrar una revista que estaba en el centro del hervidero.   

Uno de tus puntos fuertes es el abordaje de las entrevistas. ¿Cuál es la clave? 

Me ayudó lo de Joventango, escuchar, leer. Pero sobre todo me ayudó el ser hijo único y cuando niño tener una casa muy habitable. Los fines de semana se llenaba de parientes, vivía rodeado de gente y entre semana no tanto. Entonces me recreé un mundo cuando estaba sólo, bajaba al hall del edificio y hablaba con gente de todas las edades. Escuchaba y preguntaba mucho, eso fue clave. 

¿Sentís una llegada especial sobre los entrevistados? 

Me lo han hecho saber, eso tiene cosas positivas y negativas. Entre las negativas está que no hay muchas cabezas amplias, está todo muy segmentado. A la gente actualmente le interesan pocas cosas, escucha su música, lee sus libros. Una cosa que me indignaba cuando empecé a estudiar periodismo era que había gente marcada por lo político, sexual. Cuando tuve chance de entrevistar gente traté de mantener una mirada abierta y no dejarme llevar por aquello de “ése está quemado”, qué suele decirse mucho en el medio. Eso sí, cuando veía que la entrevista venía muy pelotuda, cosa que me pasaba con los músicos años atrás, lo cortaba. Salvo que me sirviera para el programa como cuando venían Los Tontos. Para esa época resultaba trasgresor boludear en un medio. Por momentos era divertido y por otros boludo. Juan y Pablo de Traidores tenían una veta muy pelotuda, al principio eran jóvenes adolescentes rebeldes, pero si los llevabas para otro lado eran tipos que la sufrían y tenían cosas muy profundas. Yo creo que hay músicos que no vale la pena escucharlos, o sí cuando se limitan a hacer música. Básicamente trato de entrar en sintonía con ellos. Una de las mejores cosas que me dijeron sobre esto fue meses atrás, cuando hubo un cónclave de los Buitres en Costa Azul antes del recital en el Velódromo. Allí estaban Peluffo, Parodi, Picerno y Aldo Silva. Sobre cómo manejar el tema de la difusión del show, ellos dijeron, bueno, sí nos llaman de todos lados vemos. Hay programas de televisión donde no queremos ir, sí nos hacen dos notas, una a no recuerdo quien nombraron, y Gustavo Rey, ya está. Y vinieron al programa, fijáte lo increíble de todo. Me cansé de mandar mails a Picerno, hasta que llamé directamente al Gordo y a Peluffo e hicimos una nota bárbara. Ellos sentían que muchas veces se reían de ellos, sobre todo en las primeras épocas. En mi caso desde lo generacional los comprendía y escuchaba, mientras en aquella época, al igual que ahora, ellos iban a los medios como gira de prensa y no siempre los trataban bien. 

¿Te decepcionó algún invitado? 

Sí, Baglietto. Si bien no estaba en su mejor momento, igual venía y llenaba. Cuando estuvo en el programa parecía más preocupado por ir a la tanda, y llamar al tendal de minas que había dejado acá en Montevideo, que por la entrevista en sí. Tenía una postura muy adolescente, pensaba, ese tipo es lo que escribe o lo que estoy viendo. 

¿Cómo hacés incluso en esas situaciones para mantener el control de la situación? 

Trato de generar una sintonía con el invitado para que se vaya abriendo de menos a más. A veces mediante preguntas generales para sondear intereses y ver de qué cosas le interesa hablar. Así te das cuenta si el entrevistado vino a pasar el aviso del recital o realmente está dispuesto a profundizar sobre algunos temas. También suelo planificar algunas preguntas que lo lleven a hablar de algún tema con cierta profundidad. La última estrategia que tengo, si está complicada la nota, es preguntarle fuerte en cuanto a un tema difícil para el entrevistado, sin levantar el tono de voz. 

¿No concebís hacer radio sin entrevistas? 

Totalmente, si hay algo que me costaría dejar es la entrevista. Me encantaría poder hacer un programa con una entrevista diaria, aunque sea de una hora. Desde siempre, hasta cuando estaba en Ahora es tiempo, a la medianoche en Del Palacio. 

¿Por qué fue levantado Ahora es tiempo? 

Justo fue la muerte de Roslick (se escribe así?) y la radio prefirió levantarlo porque estaba marcada, en ese programa hubo una mesa redonda sobre Derechos Humanos, allí estaba Oscar Destuet (se escribe así?) que hoy ocupa un lugar importante en chancillería. En un momento dijo: “Como todos sabemos Vladimir Roslick fue asesinado en la tortura”. Vio que el director de la radio se golpeó la cabeza contra la pared, que todos nos callamos y ahí dijo: “Bueno, asesinado en sentido metafórico”. Después levantaron el programa porque estábamos en una radio marcada, igual que CX 30. A nosotros se nos vino el mundo abajo, no pudimos dormir hasta las cinco de la mañana. Incluso los dueños de la radio tenían miedo que pudiera pasarnos algo a nosotros. Teníamos suerte que además trabajábamos en el Foro Juvenil, y sin laburo no nos quedaríamos. Al mes regresamos a Del palacio con el mismo programa y sin referencias a lo sucedido, hablamos mucho después sobre esto. 

¿Actualmente se opera desde los medios con mayor frecuencia? 

Pasa lo mismo que antes pero con otros colores, quizás Vázquez no esté tan equivocado cuando dice que existen medios de oposición. Hay medios a los cuales les interesa ser opositores al gobierno, y en el pasado sucedía algo similar con CX 30 y CX 36. Hoy al gobierno le interesa tener su cuota de poder en los medios, y a la oposición también. No es nada nuevo, y también hay radios a las que les interesa un carajo ser “pro” o “contra” de un gobierno, y eso está muy bien.

Y también hay directores a quienes ni siquiera les interesa la radio. 

Claro, hay tipos que tienen una radio, como podrían tener una cadena de supermercados y tienen la suerte de tener una radio. Son muy pocos los que tienen una radio y apuestan, invierten en ella, les interesa. 

¿Qué te llevó a hacer Taquicardia, aquel programa de rock en Sodre? 

El rock siempre me gustó, y no se quedaba en lo musical. Uno de los programas que hice y más críticas despertó fue sobre el movimiento  punk en Uruguay. Era un puñado de jóvenes de Pando, Pocitos, que seguían a Estómagos y Traidores. Entonces en un tiempo donde solo importaba la militancia política, era un caos hablar del no futuro. Igual no tenían tanta difusión esas cosas. Hoy existen muchos medios abocados a ellos. 

Desde tu labor como docente. ¿Cuáles son los referentes en materia de comunicación que toman los estudiantes? 

Los referentes hoy son programas de entretenimientos como Justicia Infinita o Petinatti. Después hay gente con otra cabeza que tal vez valora cosas diferentes que no están asociadas con la línea de entretenimiento-musical: me embandero con el rock, hago reír y ese es mi sello. Pero es el sello de hoy, y nada más. 

¿No te inquieta que en estudiantes de periodismo haya tanta pereza a hurgar un poco más? 

Me inquieta pero es la tónica de estos tiempos, tampoco hay mucha gente mayor atenta a otras cosas. En general van buscando algo que les saque del diario vivir. 

¿Eso no estuvo siempre, y ahora fue legitimado como excusa? 

Sí, estuvo siempre, es verdad. Antes pasaba con otras modas, la música disco por ejemplo, y ahora lo pasatista radica en otro lado. 

¿Cómo balanceás tus intereses personales respecto a los contenidos del programa? 

Es similar, pero siempre Caras y más Caras fue abierto. Que hubiera un énfasis no implica que lo otro no estuviera allí. Entretenimiento, propuestas interactivas, debate, ficción, entrevistas, todo sigue existiendo. Más allá que tenga etapas de interés sobre ciertos temas. Coexiste lo musical, lo político, lo social, lo espiritual.   

Es difícil disociar tu voz con la noche, te planteaste la posibilidad de trabajar en otro horario? 

En un momento reflexioné sobre si era bueno hacer algo menos masivo y marcar una huella en la noche, o pasar a trabajar con veinte mil personas en la mañana y no identificarte con nada. Yo hice un rumbo en la noche, no tan masivo, creo que conocen más al programa por su permanencia que a través del rating. 

Cuando proyectaste ésta temporada del programa, ¿cuál creías que podría ser la propuesta más fuerte? 

Las hermandades, una propuesta de ficción donde todos nos llamábamos diferente. Había grupos de punkies unidos hasta otros de derecha llamada Los caballeros de la orden. Pero fue en un momento donde la gente quería las cosas más digeridas, incluso yo no podía creer cuando algunos llamaban para decir que no entendían la propuesta. No siempre las cosas son como vos querés. Al público hoy lo tenés que entretener, no lo exijas, y hay propuestas del programa que exigen mucho. Hoy el público tiene una actitud pasiva, dame pero no me pidas mucho, le cuesta jugar con la imaginación. 

¿Sos público de otros programas de radio? 

Para distraerme escucho desde Hora 25 a Julio Ríos. De tarde escucho El Espectador, Mundo Cañón o Justicia, según mi ánimo. Hay mucha oferta, comparada con otras partes del mundo es variada, buena. No es excepcional, ni mucho menos, de todas formas la radio da una compañía que no entrega la televisión. Por ejemplo, cuando me voy a acostar escucho a Baillo, que ahora no está, pero escucho a sus compañeros. Otras veces me despierto y está el Toto en una repetición de Sport. 

¿Te gustaría trabajar en otro país? 

En un momento pensé en Argentina o España. Pero la radio en España es otra cosa, muy libretada, con mucho ritmo que nada tiene que ver con El loco de la colina de Jesús Quintero. Durante la dictadura tenía un amigo que vivía en España y me enviaba grabaciones del programa y no podía creer lo qué escuchaba. 

¿Sentís que compartís algunas similitudes en la forma de entrevistar? 

Sí, yo tengo una forma pausada de hablar, pero también me interesa de él su forma de preguntar. En algunos casos va directamente, y otras bordea el asunto para ir charlando sobre otros temas. 

Caras y más Caras siempre se destacó por su artística. ¿Después de tantos años te requiere mucho tiempo armar separadores y piques? 

Me lleva mucho tiempo, afortunadamente tenemos gente como el Pelu Pereyra y Nacho Varela que nos ayudan muchísimo. Mirá, te voy a contar algo que no hay lugares donde se pueda decir esto, antes ningún programa le daba pelota a los piques, separadores, y hoy todos los programas cuidan la artística. A futuro quiero limpiar el programa, hacer algo artesanal, con apertura y spots simples. Una vez cuando Quintero vino a Uruguay lo entrevisté y el tipo dijo que con los años cada vez le interesó más lo artesanal. Al principio cuando hacía la artística del programa era porque sentía que existía un lenguaje sonoro inexplorado. Pero ahora ya no, sin ir más lejos acá en Océano todos los programas le prestan atención a la artística, gente que estuvo acá también, vas a radios deportivas y sucede lo mismo. No lo inventé yo, Jorge Pozzi, operador de Víctor Hugo, realizaba cosas maravillosas. Pero ahora quiero hacer algo más artesanal. 

¿Sentís que Caras y más Caras es muchos programas a la vez y de hecho podrías producirlos? 

Sí, y esa característica del programa me encanta. Sucede que en el ámbito donde más crecí en los últimos años es en el educativo. Tanto en la docencia como en la radio encuentro lo que más me gusta que es la comunicación directa, cara a cara. 

Si tuvieras que resumir Caras y más Caras en un disco, ¿qué contendría? 

Hay espacios que pegaron mucho, como Locas pasiones, Más allá de la medianoche, las entrevistas o los colaboradores que pasaron por el programa. Lo lúdico, interactivo y profundo es algo que marca al programa desde sus comienzos. 

¿Y dirigir una radio? 

También me gustaría, cuanto más segmentada y especializada, mejor. Esa es una tendencia a nivel mundial, el problema es cuando los directores de la radio pretenden que todas sean masivas, es imposible. Nunca busqué serlo, pero lo he visto y estudiado en todos lados, Colombia, Venezuela, España. Se como programan, aunque no quiere decir que me tenga que ir bien. Igual lo más lindo es hacer radio, no sé si dirigirla. 

¿Continúa Caras y más Caras el próximo año? 

Seguramente con algunos cambios será la última temporada. Nunca leí mucho a Borges, pero hace poco leí una entrevista buenísima de Mario Delgado Aparaín donde Borges decía: “Yo no creo que la gente me haya leído mucho”. Y yo estoy totalmente de acuerdo, creo que solamente leí un cuento, aunque me interesaban las entrevistas que le hacían. Como una vez que Borges dijo: el problema de las personas y de los años son los ceros. Cuando cumplís veinte, treinta, cuarenta. Nuestro problema es que cumplíamos veinte años y yo no iba a hacer nada, pero mucho depende de Pablo Fabregat, Jorge Valenti, Nacho Varela, Carolina Anastasias (confirmá apellido en la web de Océano, es la co-conductora) que me incentivaron a hacer un gran festejo en noviembre. Hasta en un momento pensé en terminar el programa éste año, pero si todo sale bien el próximo año será la última temporada con la esencia de Caras y más Caras, y algún cambio. Hay que esperar hasta diciembre y evaluar todo para decidir qué puedo hacer el año que viene, y qué condiciones están dadas, que haya gente escuchando radio de noche es la primera.

 

RETRATO HABLADO 

PING PONG OCHENTOSO

 

Gustavo Rey repasa sus entrevistas 

de colección:

 

MIGUEL ABUELO:

Fui especialmente al Buenos Aires Rock & Pop Festival, y traté de entrevistar la mayor cantidad de artistas. La nota a Miguel Abuelo fue al día siguiente de su show, cuando le reventaron una botella en la cara. Para mí fue espectacular por lo que decía y cómo lo decía. No era una nota lisa y llana, fue en su casa, él tipo tomando cerveza y con una calentura bárbara. También estaba en la vuelta su sobrino, que andaba por ahí con unos teclados en pleno auge de los Abuelos de la Nada. Después pude entrevistarlo cuando vino a Uruguay con los ojos rojos, ya no de cerveza, claro.   

 

LUCA PRODAN:  

No la tenía grabada, entonces le pedí a Leonardo Haberckorn que me hiciera una copia de la realizada por él ese día durante el Montevideo Rock I. La entrevista salió al aire y se grabó en un cintero, después se perdió o la borraron. En aquel entonces con Mauricio realizábamos horas de transmisión en vivo desde el Prado, donde fue el recital. Con Mauricio hacerla desde camarines mientras yo me quedé en estudios. La hacíamos los dos, pero él fue quien conversó con Luca en persona. En un contexto bastante especial, rodeado por mucha gente, mientras tomaba ginebra. Haberkorn lo entrevistó después en el Hotel Casino Carrasco, creo que todavía tengo esa grabación.   

 

LOS REDONDOS: 

 Supe de Los Redondos por el fotógrafo Roy Gorfinkel, quien estaba casado con una porteña, y bastante metido en el under de Buenos Aires. Con el tiempo nos hicimos amigos, él me hizo escuchar un material de Los Redondos, y al tiempo le hice traer un disco. Quedé loco con la banda y hasta ahí todas eran suposiciones, lo que me hizo clic de la música era que venían del under y rodeados por un hermetismo muy especial. La primera vez vinieron solo Poly con Skay, ambos transmitían calidez y paz. La radio quedaba en Convención y 18 de julio, entonces bajamos a un bar después del programa, y tomamos unas cervezas. Me sorprendió lo interesados que se mostraban por cosas de Uruguay, preguntaban insistentemente sobre asuntos del país. Cuando vino el Indio, que fue sólo, llegó de lentes y muy ansioso, nervioso, pero muy macanudo. Al día de hoy paso la grabación y la gente viene a ver si está el Indio.

 

 

 

RECITAL:  Recuerdo un Palacio Peñarol repleto donde presenté a una banda que ya no existe, El Puticlub. También me acuerdo de los Teatro de Verano con Estómagos y Traidores, y Los Redondos en Laskina fue increíble. 

 

 

BANDA:  

Redondos y Sumo. 

 

 

DISCO:  

Graffiti. No digo que sea el mejor, pero su valor afectivo es inmenso.  

 

MARCA: 

Con un amigo solíamos ir a Graffitti, pero El Lobizón fue toda una marca de aquellos años. 

 

 

PROGRAMA DE RADIO

No puedo dejar de nombrar a Diario 30 con José Germán Araujo y a En vivo y en directo con Néber Araujo. Dos programas totalmente diferentes, antagónicos, pero los escuchaba siempre. 

 

 

SEX SYMBOL: Adriana Brodsky. Siempre me gustaron más delicaditas, no tanto Susana Romero que era como un pedazo de carne.

 

 

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