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 MENTIRA EL CIELO
 Pedro Dalton *

 Ojos del infierno

 Por Edmundo Constanzo

Pedro Dalton (cantante de la banda Buenos Muchachos) publicó su primer libro mediante la editorial Artefato que según anuncia el propio autor desde la contratapa: Mentira el cielo es una recopilación de tres lugares donde viví y abarca el período del 89 al 2003”

Una obra breve, de unas escasas 46 páginas, que contiene cuatro partes: El bulo, Pocitos, El garage y Relatos. Las primeras tres conforman una serie de poesías donde el yo lírico no se dedica a exacerbar su interioridad, sino más bien a narrar historias mínimas con un humor corrosivo, pero por medio de versos sin rima. En el caso  contrario, los Relatos de la cuarta parte son narraciones donde Dalton utiliza la lírica potencial de las palabras. 

En ese cruzamiento de géneros (lírico-narrativo) se forma Mentira el cielo que por momentos busca exponer la anécdota personal (Whisky post biblioteca, Oigo y I’m tired), y en otros se la juega a la sentencia universal, como cuando dice “la belleza no está donde quieras verla, sino donde la puedas ver” (Caminando despacio en la noche, con walkman al mango) o “es la sociedad en miniatura con perfume a éter” (Sanatorio). 

Mentira el cielo es una obra literaria despareja. ¿Por qué? Seguramente, la primera razón es la extensión temporal del período de creación que cubre la compilación de poemas realizada por Dalton. Un período que abarca desde el 89’ al 2003’ necesita una revisión y selección de profundo cuidado para que su resultado sea gratificante para el lector. Pareciera que la intención de esta obra sea de carácter testimonial, una especie de expurgación del autor, que promete más a futuro cercano. Otra razón que daña a la lectura de Mentira el cielo es el prejuicio que uno trae al conocer las letras de los Buenos Muchachos donde se percibe una fuerte búsqueda comprometida de una lírica diferente al resto, y por ese motivo uno demanda más del autor. 

Por donde se distingue lo más interesante es en los Relatos, aunque lamentablemente son apenas cuatro las narraciones que nos ofrece el libro. Tal vez sea por ahí donde podamos encontrarnos con el mejor Dalton, en ese linaje de Bukowski  que se aprecia en Marzo del 99: “Me rasco los huevos por encima del calzoncillo y meto la mano por debajo de él para estirar el pito aplastado por lo chico del slip. Me huelo la mano, rasco los pelos del pecho húmedo y también la huelo. El olor es parecido al del sobaco”. Nuestras expectativas quedan puestas en próximas narraciones de Pedro Dalton, el escritor de trasnoche. 

  * Artefato, 2006  

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