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 LOS ESTÓMAGOS
 ROCK QUE NOS HIZO MAL

Por Noemí Mezzone

Entre los años 95-96 se editó el disco homenaje a las canciones de Los Estómagos llamado Extrañas visiones. En ese momento habían pasado 10 años de la primera edición discográfica de la banda de Parodi- Hernández, el inolvidable Tango que me hiciste mal y parecía correcto que distintos artistas versionaran a la banda que lideró un nuevo oleaje de rock en el Uruguay. Entre otros figuraban Claudio Taddei, Spanglish Trax, El Peyote Asesino y Eduardo Darnauchans, entre los que podríamos señalar como los más extraños para ese compilado. En esa época se cuestionaba por qué homenajear a músicos que estaban vivos y tenían sus proyectos (Buitres después de la una y Los Gallos Humanos). Desde el público más cerrado a compartir  y democratizar el arte con el resto de la humanidad, se denunciaba que era imposible entender el fenómeno de Los Estómagos por parte de las generaciones más jóvenes y que solamente les pertenecían a ellos. 

Alrededor de la banda se generaron datos falsos, o por lo menos incompletos para generar la mitificación.  En el año 2000 en una entrevista realizada a la banda hardcore Pirexia en el programa radial Agítese antes de oír, el baterista Mauro Correa decía algo así como que le daba cosa ver en la vidriera de las disquerías los discos de Los Estómagos en compacto (por esa época se daba el lanzamiento retardado de los primeros dos discos de la banda en formato CD). Primer error: pensar que todo lo vinculado a Los Estómagos tenía que ser aséptico de dinero, seguramente provocado por aquel tema Yo no me vendo. Que los discos Tango que me hiciste mal y La ley es otra se editaran en compacto era una deuda pendiente de las desinteligencias de los sellos discográficos para que nuevas generaciones conocieran parte de la historia cultural-musical de su país. 

En los '90 el público coetáneo de Parodi- Peluffo-Hernández-Lasso,en esa búsqueda de mitificar al grupo afirmaba que la banda había sido la primera banda del rock uruguayo. Segundo error: con el tiempo se fue corrigiendo y aclarando que Los Estómagos pertenecen a la movida pos-dictadura, pero que en los '60 y '70 en Uruguay también existieron bandas  de rock que dejaron registros de su existencia y que fueron otros los motivos que resetearon la memoria de una cultura rock en Uruguay, principalmente la acción de la dictadura. A su vez, dentro de esta movida de pos-dictadura, no fueron Los Estómagos los primeros, ese puesto lo ocupa El Cuarteto de Nos que en el '83 sacaban un disco a medias junto a AlbertoMandrake” Wolf. Los Estómagos sí fueron los líderes. Seguramente sin proponérselo eran el referente para los otros músicos jóvenes sin brújula vernácula. 

Por otro lado, aquellos que quieren quitarle valor a la efervescencia de rock sucedida con la apertura democrática, desacreditaron y aún lo hacen, a tal vez la más honesta de las movidas de rock en nuestro país. En esa línea se acusa a Los Estómagos y el resto de las bandas (Traidores, Zero, Neoh 23) de un sonido depresivo, mal grabado, con pocas ideas, y las que aparecen, imitativas de referentes extranjeros. En aquel tiempo, la revista humorística Guambia hacía un relevamiento de opiniones de distintos músicos y personas de la cultura en general acerca del naciente rock uruguayo, y recuerdo la pobreza conceptual de Jorge Bonaldi achacando de imperialista a la gesta rockera. Tercer error: el reducir todo a la asociación rock con imperio, que fue lo que llevó a la dictadura argentina a censurar la música anglosajona en los medios de comunicación por culparla en su guerra contra los ingleses, digamos que siguiendo el simplismo analógico bonaldiano tendría que vincular al artista de Los que iban cantando y Canciones para no dormir la siesta  con los mecanismos de la dictadura. 

Cuarto error: el sonido standard extranjero es el exigido para artistas de rock de un tiempo en el que la profesionalización de los músicos, productores, sellos discográficos y representantes era prácticamente nula. Es decir, son dimensiones inconmensurables a pesar de pertenecer a un mismo tiempo. 

A más de veinte años de esa explosión de bandas, falta recuperar el verdadero valor artístico y aporte a la cultura local. El génesis del rock pos-dictadura apuntalado especialmente por Los Estómagos significó una nueva estética musical que logró unificarse con el sentir de un sector de la juventud uruguaya que se encontraba con un contexto diferente al que se criaron: la Democracia. 

Fue todo el repertorio de bandas el que formó una cosmovisión, es decir, una forma de entender y enfrentarse al mundo, una manera de interpretar el hecho social y de conmoverse ante el desamparo climático reinante; pero se destacan dos obras discográficas en la música rock del Uruguay: Tango que me hiciste mal (Los Estómagos) y Montevideo Agoniza (Traidores), editadas en 1985. 

Es necesario volver a encontrarse con estos discos y releer, ya sea literaria como musicalmente, las canciones de ese período. Se podrá discutir si algunas bandas caían por momentos en cierta forma de panfleto, pero en realidad habría que hacer valer la toma de postura de esos jóvenes que utilizaban el arte como único mecanismo válido para manifestar sus problemas, especialmente si agregamos el desencanto posmoderno de carácter universal. Y si esto fuera así, nunca más propicio el formato de la literatura panfletaria que en la vuelta hacia la democracia, donde había una cultura subterránea de jóvenes que había vivido su adolescencia en represión militar, pero que a su vez no comulgaba con el cancionero del canto popular que había desgastado, a través del estereotipo, la enunciación de la palabra “libertad”. 

Al fin y al cabo, Torturador era una canción urgente en el 85’, es decir, había que saltearse la multiplicidad interpretativa de la metáfora como recurso literario e ir al plano denotativo del lenguaje: “Eres sólo un animal, un enfermo mental, máquina de torturar, programada para matar…”. Los Estómagos lo entendieron así, al igual que una serie de grupos. En una entrevista a Emiliano Brancciari (cantante de No te va gustar) en Caras y más caras (Océano FM), una oyente le preguntaba cómo justificaba el actual éxito del rock uruguayo, a lo cual el músico contestó que las letras actuales eran superiores en calidad. No aclaraba a qué bandas se refería, pero vale suponer que por su joven edad se refería a la generación anterior a la de él. Grave error: la calidad no mejoró notoriamente, solamente cambió, tal vez hasta un poco pretenciosa y demagógica con el público. Retomando como ejemplo a Los Estómagos, vemos que su letrística insistía en sentencias, sí, pero de una naturaleza vivencial. En Vals de mi locura el yo lírico denunciaba de manera contundente la caída del ser: “Quieren denigrarme de mi condición”. Nada menos heroico, nada más real.

 

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