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AMERICAN DAD*
 El regreso de un nuevo agente secreto del recontraespionaje

 Políticamente incorrecto

 Por Nelson  Barceló

Sin las luces que acompañan el nacimiento de cualquier reality show o sitcom, la animación dirigida al público adulto demuestra ser campo fértil para la experimentación y sátira política que no tiene lugar en otros formatos televisivos. El fenómeno que comenzó con Los Simpson, continúa ganando espacio en la programación de las señales para abonados. Síntoma de ello es la creación de bloques con animaciones destinadas al público adulto en las distintas señales. La cadena FOX denomina a su espacio No molestar, y estrenó allí la segunda temporada de American Dad**, donde narra las peripecias que debe afrontar Stan Smith, un agente de la CIA -republicano y ultra nacionalista- con su peculiar familia en Langley, Virginia. Por deformación profesional, Smith ve cámaras escondidas en la tostadora, coloca un código de alerta antiterrorista en su heladera, revisa el cuarto de su hija buscando armas y drogas-además de hacerla pasar por debajo de un detector cuando regresa del colegio- y lleva de paseo a su familia por el Carnaval que anualmente organiza la CIA. Allí visitan los distintos stands: “Tolerando mujeres y negros desde el `88”, “Concurso de comer microfilm”, “Stand con gérmenes de guerra como el Ántrax”, “Cacería de armas de destrucción masiva”, o “Siga caminando, éste puesto no le incumbe”, regenteado por Agentes de riguroso ray-ban. Los Servicios son blanco frecuente de la parodia, y se animan a poner en boca del subdirector de la CIA Bullock: “Todos saben que inventamos el crack y lo metimos en las zonas urbanas, ¡pero nunca nos dan crédito por el licor de malta!”. Todos esos parlamentos suenan menos ofensivos en la voz de una caricatura, y la trama se beneficia por la flexibilidad que disfrutan los dibujos animados. El humor político es la clave del programa, la construcción de cada personaje remite a las nuevas aventuras de George W. Bush. Por tanto las mascotas de los Smith son el libidinoso pez Klaus -a quien la CIA puso el cerebro de un esquiador alemán- y el extraterrestre Roger. Éste alienígena fue rescatado por Stan del “Área 51” de la CIA (donde supuestamente guardan restos ovnis), en su nuevo hogar se dedica a beber vino y fumar cigarrillos. A su custodia está Francine (la esposa de Stan), quien bajo su dulce apariencia esconde un pasado escandaloso animado por drogas y lujuria. En ese ambiente familiar crecen la joven hippie Hailey y su hermano Steve, un adolescente nerd con problemas para relacionarse con las chicas. Es habitual que las familias satirizadas por éstas tiras animadas se compongan por un hombre torpe, consumista, bebedor de cerveza y chauvinista. Mientras las amas de casa procuran que “haya paz” en el hogar, los hijos encarnan la rebeldía y sus mascotas disparan críticas sazonadas con humor cáustico. No hay institución que se salve de sus corrosivos comentarios, aunque mantienen cierto respeto por la familia. Más allá de lo disparatado y atroz del comportamiento revelado por Stan, esas acciones suelen partir de causas estimables. Sus barbaridades nacen de un supuesto buen corazón, y eso explica parte del éxito de la serie en Estados Unidos, donde cuenta entre su público con muchos adeptos ultra conservadores.  

Seth McFarlane (creador de American Dad y Padre de familia), manifiesta que los Smith parodian las divisiones existentes en varias familias norteamericanas, radicalizadas tras la reelección de Bush. A fuerza de transgresiones lograron status y popularidad, permitiendo que sus autores firmen por dos años un contrato millonario con FOX, aunque la cadena levante el producto. Es el programa adecuado que llega en el momento justo, lo cual se refuerza mediante guiños a la actualidad política. En su segunda temporada el extraterrestre Roger se divierte haciendo llamados telefónicos para molestar a Argentina preguntando: “¿Su refrigerador funciona?. ¿No?, quizás no debieron privatizar el agua y la luz”.  

American Dad ridiculiza la administración Bush y sus funestas secuelas globales, desde un país donde permanentemente invocan la amenaza del terrorismo como excusa para cualquier afrenta. Eso nos remite indirectamente al Super Agente F- 86 creado por el inefable Mel Brooks, donde satirizaban una época identificada con la guerra fría. Por entonces el “Enemigo público número uno” era Sigfried, cabecilla de la maléfica organización Kaos, y ni siquiera sospechaban que décadas después la mayor amenaza para Estados Unidos sería un viejo aliado del actual presidente. En el renovado contexto histórico la crítica más despiadada al flamante american way of life proviene de una tira animada emitida por una de las cadenas más importantes. American Dad sustituye a Kaos por Al Qaeda y logra una versión más directa y punzante, con críticas que no tienen cabida en los medios masivos, mientras CNN repite como un loop siniestro: “Estamos ganando la guerra”.

 

 *Publicado en Brecha.

**Lunes 23.30 por FOX y martes y jueves al cierre de transmisión por Montecarlo TV.

 

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