DOBLE VIDA

NUNCA LES DES LA ESPALDA

Por Nelson Barceló

“Doble Vida” (lunes a viernes 23:15 hs.,Teledoce) es una telenovela detestable, infame, producto de una mera especulación comercial. El plan vislumbraba comerciable una tira compuesta por desnudos y escenas eróticas. Sin embargo, la novela no cumplió con las expectativas planteadas y resultó el mayor fiasco de la temporada.  

“Doble Vida” es uno de los más sonados fracasos del 2005. Aquí todo es deficiente, comenzando por los guionistas que parecen haberse fumado un Nico Olivera antes de abrir el word, pasando por un casting irregular y una pésima dirección de actores, iluminación, ambientación, sonido, vestuario, musicalización, etc. Pero vayamos por partes. El conflicto original establece un asesinato, en apariencias inspirado por un crimen real sucedido en Argentina y aún no resuelto, conocido como el caso García Belsunce. La víctima (Clara) apareció muerta en su bañera, la hipótesis de quiéen fue el asesino es confusa y apunta a varias personas. Inclusive a su hermana melliza (Silvia) personificada por Patricia Viggiano. Este conflicto central quedó relegado debido a los diferentes “salvatajes” operados por los guionistas, buscando subir el rating del programa. Actualmente uno de los protagonistas tiene sida y dada la promiscuidad exhibida por la novela, todos en “Doble Vida”, tienen al menos una razón para hacerse el test. Por lo que sospecho a camarógrafos y tiracables formando fila para hacerse el hiv, o el mismísimo sonidista resignado, abandonando sus auriculares sobre la consola para dirigirse al hospital. De hecho la primera sensación que tuve al ver este programa fue: menos mal que no pasé por esa grabación, sino perdía yo también. Esto me recuerda aquella campaña realizada por el Ministerio de Salud Pública donde alternaban rostros mientras el off repetía: “Y se acostó con él, que se acostó con ella”. Un ejercicio que causaría escalofríos si cualquiera de nosotros se lo planteara respecto a su actual pareja. A menos que ella deje los hábitos por uno, y en ese caso:  su “ex” puede llegar a ser muuy vengativo, sino pregúntenle a Adán y Eva (¡no, vos no Orpi!).  

Las continuas alteraciones sufridas por la trama llevan a que el crimen que originó “Doble Vida” quede relegado entre sida, parapléjicos, primos copulando, Pampita monja, etc.  Ante males inminentes, ¿quién va a preocuparse por un “fiambre”?. De ese modo quiebran una de las claves que debe tener la ficción, pues dado la cantidad de artificios involucrados en la trama, es imposible seguir la narración tras perderse algún capítulo. No admite reengancharse con la novela dado lo enmarañado del drama. Si fuese la continuación de “Twin Peaks” uno lo respetaría, pero en un producto de neto corte comercial donde los ricos toman té y los pobres mate, esto es señalable como defecto. 

¿Conocen a los guionistas de “Doble Vida”?  De quedarles algo de dignidad deberían firmar: Alan Smithee, como los directores de Hollywood que prefieren mantener el anonimato en los créditos de su película. Quizás el mismo elenco se encargue de escribir la novela, no hace falta tanto, bastaría con marcar quien se mueve a quien. En ese caso, los imagino disputando un apasionante “piedra-papel-tijera” para resolver quién le entra a Moria. Dicho sea de paso, su parecido físico con Naná es alarmante. “Doble Vida” está poblado por diálogos inverosímiles y para certificarlo basta con observar la actuación de Adrián Navarro (Rafa) gritando: “¡tengo mierda, tengo mierda adentro del cuerpo!, ¿entendés?”, mientras golpeaba su pecho. Resultó un inconformista, antes estaba parapléjico, postrado en una cama y ahora arma un escándalo por una simple diarrea. Los doctores deberían haberlo solucionado con una inyección letal. Ahora no, digo cuando estaba quietito y con los esfínteres bajo control. Encima, este personaje cuando logró ponerse en pie, lo primero que hizo fue moverse a Violeta (Romina Ricci) y luego perseguirla en un taxi hasta el cabaret donde ella trabajaba. Así descubrió dónde hizo el master en sacudón, y después corrió a refugiarse en brazos de Silvia (hermana melliza de la asesinada). Todo un busca pleitos este muchacho. Evidentemente confundió libertad con libertinaje. Lo único que falta es que se postule como escudo humano, indudablemente está buscando un viaje sin retorno a la cajita de pino.  

Más allá de los ribetes insólitos que venimos señalando, el mayor giro que tomó “Doble Vida” fue motivado por la nueva forma de medir rating (minuto a minuto). Así se enteraron que bajaba el rating durante las escenas de sexo y decidieron reducir, sino directamente anular cualquier escena de sexo o desnudo. El riesgo teta disminuyó mientras el riesgo apareamiento desapareció por completo. Cuando se dieron cuenta de ello, era ya muy tarde y habían conformado un elenco integrado entre otras por: Pamela David, Pampita, Juana Viale y María Fernanda Callejón. Digamos que interpretar “El Retrato de Dorian Grey” con ese elenco se les iba a tornar difícil.  Es más, viendo parte del staff femenino me pregunto:  ¿por qué se llama “Doble Vida”?  ¿Solo dos vidas tienen?, ¿no eran siete?  Dada la escasa repercusión que tuvo “Doble Vida” y las pocas ficciones que producen en Argentina les será difícil recalar en otro elenco, ojalá tras el fracaso hayan aprendido algo del oficio. Por otra parte, Moria Casán personifica a la madama del cabaret: Sabrina Soler. Su actuación es inverosímil y está cargada de alusiones a si misma que ruborizarían al propio Orson Welles. Hasta sorprende que su tortolito Xavier no haya ligado un bolo. Mientras tanto, Jorge Marrale y Claudia Lapacó ni con cien padres nuestros se resarcirán de esta fantochada.

En cuanto al elenco masculino, la productora Endemol tuvo la iluminada idea de reunir actores de distinta nacionalidad (o acento) para facilitar su exportación. No es creíble que promediando la tira muchos mantengan una tonadita diferente y eso resalta cuando mantienen diálogos entre ellos. Por momentos parece la novela de la ONU. Resulta exagerado emplear a Iván González para que finja su acento español, más que el hijo de Jairo parece serlo del “Pichón Núñez”. Hace 15 años que vive en Buenos Aires y todavía no aprendió a decir “chabón”. Comprendiendo dicha estrategia de marketing, es fácil deducir que no dieron con el precio de Anabel Cherubito.  

“Doble Vida” está excesivamente sobreactuada, parece la satirización de una ficción con pésimos actores, que apela al erotismo para convocar público y esto es lo mejor que puede decirse de ello. Ninguno de sus protagonistas pasaría del clásico: “la mesa está servida”, en el peor culebrón de Migré. Tinelli o sus discípulos de “No hay dos sin tres”, siempre ávidos por parodiar otros programas, desistieron a raíz que esta novela es una parodia en sí misma, ¿cómo caricaturizar la voz en off que susurra:  “doble vidaaa”?  Lo desgraciado es que no apuestan voluntariamente al ridículo, sino que se encuentran atiborrados de artificios debido a las desperfectos que exhiben en cada rubro. “Doble Vida” es un programa nefasto, de los peores que exportó la televisión argentina en los últimos años. Eso demuestra lo maléfica que es una operación de marketing y cuan fácil se persuade a los gerentes de programación uruguayos que adquieren esta clase de productos. Aclaremos que en Uruguay la novela gozó de buena repercusión, una tierra que supo acosar a Pamela Anderson hasta provocar su huida por una playa puntaesteña, no podía darle la espalda a “Doble Vida”.  

En síntesis, la televisión basa sus contenidos en el entretenimiento y exige imágenes atractivas que eviten el zapping del público. Es válido que produzcan un programa de televisión ligado al erotismo. Claro que para lograr su objetivo deben cuidar la historia a narrar, sus intérpretes y los aspectos técnicos mínimos que rodean al proyecto. Con mucho menos “Doble Vida” pudo obtener mejores resultados. El mayor defecto que sufre esta clase de programas es no conseguir que convivan armónicamente imágenes y guiones. Por ejemplo: Juana Viale desnuda y tirada en una cama rodeada de blisters con los Talking Heads sonando de fondo consagraría una escena sensual, hipnótica. Pero no, el buen gusto está ausente a lo largo de toda la novela. En general el sexo es presentado como algo sórdido, indecoroso, sucio. Parecen tramas salidas del “imaginario” (por llamarlo de alguna manera) de Petinatti, como sus roñosos spots de FM Futura (“ponela todo el día”). De hecho la relación más cándida de todas las presentadas en “Doble Vida” es aquella formada por dos primos. Cuando me entero que la prima es Agustina Lecuona (Malena), descubro un grado de perversión terrible. Claro, el no atribuirle a ese personaje tantos conflictos durante la novela le permitirá cargar con el asesinato de su madre al final del programa, resolviendo así el conflicto original. ¡Ups!, ¿no sabían que ella era la asesina?  Bueno, mayordomo no había. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración:  Esteban Selios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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