LEER COLUMNA

 

RECOMENDAR

 

 

 

 

 

 

 

VER PROGRAMACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PAN Y CIRCO

 

Submarino Amarillo*

Por Nelson Barceló

 

      - Y en relación a las secuelas... uno puede notar hablando contigo que tenés ciertas dificultades para respirar.

       - Claro, son las que ves, ¿no? Más o menos, un poco se dan cuenta.

 

Esa incomodidad se mantuvo durante toda la entrevista realizada por Ignacio Álvarez en Pan y circo a la psicóloga Alejandra Forlán (hermana del futbolista Diego), quien tiene paralizada una cuerda vocal y es parapléjica. Esa noche se estrenaba una secuela del nefasto Gran Hermano mientras Tinelli anunciaba famosas bailando semidesnudas alrededor de un caño. La competencia por el público en el prime time televisivo fue la excusa perfecta para que Ignacio Álvarez escarbe en angustias ajenas. Para su desgracia se topó con una invitada que en ningún momento convocó al público a que se compadeciera de su situación. Alejandra Forlán mantuvo su altura y contrastó con inteligencia los disparos amarillos que Álvarez gatilló sin suerte, caso: ¿Cuál es el precio a pagar para poder superar todo lo que te pasó?.

 

La excusa para invitar a Alejandra Forlán fue una campaña que encabeza para prevenir los accidentes de tránsito, pero Álvarez evidenció durante la entrevista su necesidad de escuchar una historia con dolor, que atrape al público en el ruin trueque del morbo por morbo. De ese modo se reprodujeron como Gremlins momentos incómodos al estilo:

 

    -Hablamos de las secuelas físicas, pero ¿no hay secuelas psicológicas tras haber experimentado una cosa como la que experimentaste vos?

     -¿Secuela psicológica?

     -Ta’ bien, la psicóloga me dice que no, me pone esa cara...

     -En mi caso  no lo hubo, secuelas psicológicas, eeeh, no sé a qué te referís.

 

No conforme con ello, en su búsqueda desesperada por conseguir lágrimas o anécdotas sazonadas por morbo, Álvarez llegó al cinismo en diversas ocasiones.

    -Vos podés decir que se puede ser feliz, ¿es posible? ¿Es real?

    -¿Qué pensás?

    -No te conozco tanto, je.

 

En ese momento la visiblemente incómoda Alejandra Forlán respondió sagazmente los disparates de Álvarez y mantuvo su pudor ante un dolor que le pertenece. Es decir, que no tiene por qué exponerlo frente a miles de personas, quienes al no encontrar esas muestras de dolor cambiarán de canal buscando otro tipo de entretenimiento. El propio conductor del programa y héroe de las amas de casa supo transferir ese temor durante la entrevista afirmando: “El discapacitado genera cierto rechazo. Rechazo a ‘yo no quiero ver eso’ porque es el sufrimiento del otro y la posibilidad de que me pase a mí. Entonces prefiero mirar para otro lado y que no me compliquen. Ahora mismo algunos lo están haciendo o lo hicieron con el control remoto. Decíme vos qué sentís cuando te miran con rechazo.”

 

Aún así, Álvarez demostró que se puede caer más bajo y tras simular su preocupación por la inserción de los discapacitados en la sociedad formuló la siguiente pregunta:

 

      -¿El discapacitado qué genera en la gente? ¿Cuál es tu percepción desde esa silla de ruedas?

      -Qué genera me lo tenés que decir vos que me ves a mí en ésta silla de ruedas.

      -Sí, me mató (mira a la cámara)

      -¿Vos que pensás?

      -Me vas a entrevistar... Me va a entrevistar la psicóloga. ¿Me vas a cobrar la terapia? Porque si no pierdo por todos lados.

 

Mediante programas como Pan y circo, A conciencia y Cámara testigo la producción nacional comenzó a navegar en un submarino amarillo atiborrado por angustias y dolores tanto de personajes ilustres como de otros desconocidos. No obstante en el caso de Alejandra Forlán dejó en claro que las discapacidades más alarmantes las padeció esa noche su interlocutor. De hecho el control remoto que tanto preocupa a Álvarez podría hacer justicia algún día y recordarle qué clase de discapacidad es la que deberíamos rechazar. Bastaría con un zapping.

 

*Publicado en Brecha 

 

 

ÍNDICE