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LA  METATELEVISION*

Carnavalización y barbarie

 

 Por Nelson  Barceló

 

 

Como nunca antes, la televisión argentina no hace otra cosa que replicarse a sí misma. Por un lado, el canibalismo servil de los programas satélites que solo consiguen audiencia en la apostilla y el comentario de los programas exitosos; por otro, el auge de los programas de archivo, a los que algunos, caso de Diego Gvirtz, productor de TVR (Televisión registrada) y Duro de Domar, justifican en su función de autocrítica.  

"Y sin duda nuestro tiempo... prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser... lo que es 'sagrado' para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado."

FEUERBACH, prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo.

Lo que en su momento –y en el marco de una aguda crisis económica– significó una salida viable para algunas productoras independientes, ha ido exacerbándose a tal grado que hoy día la televisión argentina se ha transformado en el espectáculo de la autoreferencialidad (en el epicentro del fenómeno, dos de los ciclos mas deleznables de los que haya sido testigo el Río de la Plata: Gran Hermano (GH)y Bailando por un sueño). En este contexto resulta lógico que el animador Jorge Rial –siempre atragantado por lo que sucede en la pantalla chica– haya alcanzado su mayor momento de popularidad, y que ahora, en su condición de doble agente (GH e Intrusos) fatigue sin misericordia la pantalla con las peripecias de los “casi famosos” que a su vez entregan secretos sobre los más estrictamente “famosos” en una espiral insoportable.

Intrusos y algunos otros programas satélites del tipo contribuyen definitivamente con esta nueva vocación metatelevisiva: pero no todo se reduce a los programas de chimentos; mediante las señales para abonados dependientes de cada multimedio se realizan envíos diarios como antesala de cada capítulo de Gran Hermano y hay un canal exclusivamente dedicado al programa. Eso, sin mencionar los programas humorísticos que a su vez parodian a otros, o los llamados “programas de archivo”, que permiten ver en un par de horas todo lo que pasa en la televisión durante la semana.

Tiempo atrás una consultora argentina realizó una encuesta y definió el perfil del público que mayoritariamente sigue estos programas como “ABC2”. Se trata del televidente que trabaja y no está en su casa durante gran parte del día: mediante estos programas accede a una forma de síntesis/balance que le permite estar informado acerca de casi todo sin profundizar demasiado en nada. En la Argentina, el formato ha resultado especialmente exitoso en téminos de rating. El hecho de que la tendencia no aplique a nivel mundial, posiblemente se explica porque en muchos países (caso de EE.UU o México) la utilización de archivos está regulada, mientras que en Argentina pueden emplearse hasta tres minutos de aire sin pagar ( y en el peor de los casos, los ciclos deben afrontar el reclamo por parte de los actores que aparecen en los tapes y que exigen a Argentores la paga de un bolo que oscila entre los 20 y los 40 pesos argentinos). 

El fenómeno de la televisión egocéntrica parece enmarcarse en La sociedad del espectáculo de Guy Debord, quien señala que cualquier sociedad donde dominen las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. A partir de ello se desprende que lo espectacular coopta los espacios cotidianos y aquellas situaciones vividas directamente dejan paso a la representación. 

 

LOS PADRES DE LA CRIATURA

Nada es tan popular como la televisión, y esta últimamente se encarga de apartarse de la realidad (y de la ficción) todo cuanto puede para solo exhibir el espectáculo de la redundancia, suerte de carnavalización brutal cada vez mas endogámica. El canibalismo televisivo delinea una cadena que parte de los envíos más populares y se extiende a otros ámbitos, caso de Internet, donde la exhibición tiene su correlato en el sitio YouTube, que surte de un muy variado espectro de fragmentos televisivos: de hecho, pueden rastrearse on line diferentes clips con actos fallidos, bloopers y demás momentos desgracias de los famosos.

Más recostado en lo periodístico, el programa Televisión Registrada (TVR) retoma el legado de Las Patas de la mentira (realizado por Miguel Rodríguez Arias) y la popularidad de PNP. Si bien acude al blooper, lo hace en clave de acto fallido, habilitando lecturas que trascienden el humor anecdótico para incitar lecturas en segundo grado, bajo la impronta del análisis del discurso.

En Uruguay, La Magia de la televisión y Ayer te vi insinuaban que a futuro podría llegar cuando menos una versión local de PNP:  eso fue lo que sucedió, precisamente, con la irrupción de Bendita TV.  Pero hay que recordar que PNP es una escisión de Robocopia, magazine humorístico animado por Raúl Portal y exhibido durante los mediodías menemistas del canal estatal. Aquel programa contaba con tres segmentos fuertes: un almuerzo con Portal, una novela en clave satírica –“Poliladron”– y un segmento de bloopers de famosos. Estas dos últimas secciones llamaron la atención de Gerardo Sofovich (por entonces interventor de ATC), quien se asoció con Portal para explotarlas y producirlos en el canal estatal como programas aparte.

No obstante, el programa de Portal no es el primero en su género: en rigor, todo comenzó cuando en 1990 el documentalista Miguel Rodríguez Arias editó el video Las patas de la mentira. El documental, que desnudaba contradicciones y exabruptos en los discursos de algunos políticos argentinos, fue exhibido en cines, televisión abierta y cable. Tras la experiencia, Rodríguez Arias y el productor Emilio Cartoy Díaz realizaron un debate entre periodistas y políticos solicitando opinión sobre el formato, y dando lugar a lo que luego sería el programa televisivo. Sin embargo, aún hoy las miradas suelen apuntar al clan Portal cuando se trata de señalar a los pioneros en el género. Cartoy considera que “el programa fue relegado porque era crítico sobre la dirigencia argentina hasta lo impiadoso. Muchos se trataban de justificar sobre lo injustificable. A mí me jodía que generalizaran sobre los políticos porque es una forma muy efectiva de abonar, por ejemplo, los golpes de Estado. Se busca alimentar la idea de que todos somos corruptos y ladrones… Eso de ‘yo no voto una mierda’, o ‘todos habremos hecho algo’. Es la estrategia de quienes sí son corruptos y consiste en distribuir la culpa y ocultar lo que hacen haciéndonos cómplices”. Si bien el programa terminó en una segunda temporada tras ser censurado, ese tiempo le valió el llegar a ser finalista del Emmy Award y ganar el Premio Iberoamericano Rey de España (1997). Cartoy cree que una buena herencia de está en la propuesta de TVR: “Es un formato que a mí me gusta mucho, justamente nace de Las Patas de la mentira y le agrega alguna vuelta de tuerca. Se mete con Gran Hermano, los políticos como Macri. Invitados como Grandinetti o José Pablo Feinmann entregan cierto análisis interesante, y en otros casos se apela a la simpatía. Si vos querés ver qué pasa en la televisión argentina tenés que ver TVR; Gvirtz es un muy buen productor y da la sensación que no está sujeto a los intereses que suelen condicionar los contenidos”.    

*Nota publicada en Brecha.

 

Sin contar los múltiples resúmenes de Gran Hermano que asolan la pantalla de Canal 4, diversos programas de televisión repasan total o parcialmente lo ocurrido en la televisión. En buena parte de los programas de aire son localizables alusiones a la TV y entre ellos se destacan: 

- Bendita TV (Canal 10): En su segunda temporada, Jorge Piñeyrúa y Gustavo Escanlar continúan repasando los bloopers de la televisión uruguaya e inaugurando el género a escala local. 

- Bien Tarde (Canal 4): Tras su dilatada trayectoria junto a Claudio Morgado al frente de Televisión Registrada, el actor y conductor Fabián Gianola anima un programa de repaso diario sobre la televisión argentina.  

- CQC (Canal 4): Pese a su reputación de programa crítico al sistema político, los segmentos más populares del programa son las “Cucarachas” que cargan contra la farándula argentina y un ranking de momentos insólitos acaecidos en la tele, “El Top Five”. 

- El show del mediodía (12): la nueva temporada del legendario programa anuncia parodias a programas de televisión. Sí, hasta Cacho de la Cruz advirtió la tendencia. 

- Intrusos (Canal 10) y Los Profesionales de siempre (Canal 12): ambos programas de chimentos pautan buena parte de sus contenidos debatiendo duelos de famosos en los realitys Bailando por un sueño y Gran Hermano

- Televisión Registrada (Canal 12): el programa que se anuncia como “primer y único noticiero de la televisión argentina” fue emitido años atrás por Canal 10 hasta ser levantado en medio de las declaraciones del ex presidente Jorge Batlle:“los argentinos son una manga de ladrones del primero al último”.  

 

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