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TVR*

La televisión en el laberinto de espejos

Circo Beat

 

 Por Nelson  Barceló

 Fotos: Lorena Bello

 

Hasta hace algunos años los canales de televisión funcionaban como una entidad autosuficiente e indiferente de lo que hacían sus vecinos y por ende evitaban hablar de sí mismos. Ahora se desacralizó la tevé, en Argentina hay alrededor de diez programas que repasan parcial o totalmente lo que sucede en pantalla y en Uruguay la llegada del naif  Bendita tevé pauta una continuación de ésta tendencia. Todo comenzó con el éxito de Perdona Nuestros Pecados (PNP) que impulsó a que varios productores recopilaran envíos de televisión abierta y cable. Años después, cuando Diego Gvirtz -responsable de la productora argentina “Pensado Para Televisión” (PPT)- notó que tantas horas de archivo audiovisual almacenaban mucho más que actos fallidos y bloopers de famosos, divisó un horizonte hacia el cual rumbear. De esa forma surge a fines de los '90s Televisión Registrada (TVR)* como una versión politizada, ácida y menos cómica que el PNP de Raúl Portal. 

 

 

TVR emplea el archivo como recurso para revelar las contradicciones de figuras políticas o artísticas, la manipulación de información por parte de los medios y relega al segundo plano los bloopers de famosos. Baja línea mediante la edición de imágenes, hace de la subjetividad un atractivo y no se desentiende de lo ideológico. Algo excepcional para una pantalla como la argentina afín al papel picado y las estridencias, donde escasean los periodísticos y se confina al cable el derecho de editorializar. TVR sobresale por no abrir el paraguas de la objetividad en ningún caso -sea político o artístico- editorializando mediante tapes que son rematados por comentarios de sus conductores: el destacado comediante stand up Sebastián Wainraich junto al locutor Gabriel Schultz.   

 

El primer programa incluyó imágenes impactantes sobre la amoralidad del Gobernador de Neuquen (Sobrich) ante el asesinato al maestro Fuentealba, mientras la sección “Cámara Registro” retrató el violento verano de Río de Janeiro. Estos fuertes contenidos son matizados con secciones de tono humorístico como la canción imaginaria que graban dos personajes enfrentados (“El duelo de la semana”), las andanzas de “Tino y Gargamuza” (personajes animados que descuartizan a la farándula porteña), y un clip de parecidos entre famosos (“Como dos gotas de agua”). La música no solo edifica esos espacios de humor sino que también editorializa los informes, como ser el dedicado a “La guerra de la tele” con imágenes de Marcelo Tinelli, Moria Casán y los Gran Hermano musicalizadas con “La grasa de las capitales” de Seru Girán. Sucede que también se toman su tiempo para atacar la tontera reinante en el universo televisivo, especialmente al camaleónico Jorge Rial. Allí contrastaron imágenes del conductor cuando años atrás calificaba de nazi a Gran Hermano, con otras más recientes que lo mostraban animando alegremente dicho reality. Además recordaron extorsiones mediáticas de Rial a figuras del ambiente artístico explicadas por su máxima: “Soy un gran admirador de la mafia”.  

 

 

Así TVR ejerce una segunda lectura sobre la televisión que hoy día es en sí misma su programa más visto mediante ciclos como Gran Hermano o Bailando por un sueño. El primero nutrido de jóvenes ignotos que construyen su imagen desde la televisión y mediante una cuidada estrategia de marketing se posicionan como figuras populares, mientras el otro está formado con famosos caracterizados por sus escándalos mediáticos. Eso precipita el origen de programas satélites que contribuyen a generar esa metatelevisión integrada por programas de chimentos (Intrusos y Los Profesionales), mientras las señales para abonados dependientes de cada multimedios realizan envíos diarios como antesala de cada reality y existe un canal dedicado exclusivamente a Gran Hermano. TVR dispara a la fábrica de sueños y revela el endeble tinglado donde suceden estrategias de los canales para competir u operar mediáticamente según sus intereses, desmantelando esa ilusión que pretenden vender. Debido a ello las mayores gemas de su repertorio se vinculan con excesos periodísticos mediante informes que nos linkean al estupendo documental Outfoxed (Rupert Murdoch´s War on journalism), donde repasan las técnicas con que la cadena Fox manipula información y sus nefastas secuelas. Así TVR revela operaciones mediáticas como la falsa noticia del fallecimiento de Maradona que pretendía relegar toda información sobre un caso de evasión fiscal y pago de sobornos que involucra a funcionarios del gobierno argentino. Otros excesos periodísticos exhibidos nacen del amarillismo de los noticieros argentinos y sus prácticas infames que últimamente se trasladan a informativos uruguayos. Ejemplo de ello son la teatralización de escuchas telefónicas de un secuestro o entrevistas a dictadores, amplificando la miseria humana. Los medios actúan como el sistema nervioso de la sociedad, que ahora ve como se erosiona cualquier noción tradicional del periodismo pasándolo por un filtro amarillo que lo transforma en entretenimiento mediante historias que buscan reacciones instintivas. De ese modo los canales conforman un sistema de ideología y control social, pues sus accionistas mutan en actores políticos cuando usan su poder mediático para formar corrientes de opinión que den rédito a su cuenta bancaria, y la de sus aliados.  

 

 

Había una vez, un circo

 

Los informes de TVR retratan ésta era del cinismo donde la impunidad campea por todos los escenarios públicos, desde la política al entretenimiento y nos recuerda que el archivo no perdona. Ahora que la televisión actúa como escribano del mundo, en un país desmemoriado que practica el veo y luego existo, sería bienvenido que alguien realice un trabajo similar. No solo para construir un imprescindible archivo audiovisual de la televisión uruguaya, sino además para refrescar nuestra memoria ante la saturación informativa. En ese contexto Diego Gvirtz enfrenta hábilmente los  intereses que suelen involucrar al canal donde se emite el programa. Entonces no hay concesiones para sus figuras caso Tinelli – que suele ser ridiculizado- ni temen homenajear los treinta años de Madres de Plaza de Mayo en la emisora de Ernestina Herrera de Noble, a quien se acusa de haberse apropiado de un hijo de desaparecidos. Estos gestos legitiman el discurso aplicado por TVR, quien a influjos de ironía, humor negro y mordacidad se constituye como el envío más atractivo que nos llega de Argentina. En tiempos de tevé egocéntrica, el zapping inteligente de TVR da la sensación que ese medio convertido en el poder de los poderes, por fin está desnudo.

 

*Publicado en BRECHA.

**Sábado 22 hs. por Teledoce.

 

 

 

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