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LITTLE BRITAIN*

Humor inglés en la pantalla de I-Sat

 

Ser o no ser... británico

 

 Por Nelson Barceló

   Por Fe

El humor inglés tiene quien se ría mediante un repaso por la idiosincrasia británica con sus enfermizos personajes. En la misma línea del Sacha Baron Cohen que brilló con Ali G Show, Little britain** reseña en clave humorística las singularidades del ser británico. Consiste en un programa integrado por sketches con un estilo de humor que posiblemente posea raíces éticas y estéticas emparentadas a los estupendos Kids in the hall, que en su momento renovaron el clásico formato de programa cómico nutrido por gags. Una diferencia que puede señalarse entre ambos es lo temático de Little Britain donde cada situación está adozada a gestos y personajes asociables a la imagen que podemos tener de un británico. De hecho los latiguillos que soltaban sus personajes tenían una notable penetración en el público infantil, lo cual generaba que dichas frases fuesen repetidas en las escuelas.

 

Matt Lucas y David Walliams crearon la serie que comenzó a emitirse por BBC durante el 2003, y está por trasladarse a EE.UU donde habrían comprado los derechos del formato para realizar una adaptación a imagen y semejanza. El éxito del envío no solo le permitió traspasar fronteras sino también producir veinte episodios durante tres temporadas. En su momento fue tal la repercusión que “ampliaron el negocio” y se presentaron en teatros. La estructura del envío cuenta con la peculiaridad de atarse a sketches y personajes fijos que semana tras semana genera pequeñas variantes como engranaje para que la máquina vuelva a funcionar. Ese formato de programa cómico puede remitirnos en escala rioplatense a Decalegrón y No toca Botón. Entonces Little Britain se compone por un muchacho vestido con hot pants que presume ser realmente el único homosexual del pueblo, eso le lleva a deslizar comentarios sarcásticos sobre los otros gays a quienes ve como competencia. También se destacan el cínico profesor que se burla de sus alumnos, la insoportable joven que zafa de las diatribas de sus mayores mediante un alud de palabras que aturden, quien por lo molesto se asemeja a otro personaje llamado Andy que simula ser paralítico para enloquecer a Lou con sus órdenes. El caso del asesor enamorado de su jefe, el primer ministro es otro punto alto de la serie, sobre todo por los curiosos métodos que encuentra para evitar que alguien se arrime siquiera a su amor. 

 

Así los creadores de Little Britain recrean en clave de humor lo peor de la idiosincrasia británica mediante su aguda capacidad de observación. Para ello no le rehuyen al humor negro que se expresa a través de personajes que le valieron el rechazo de quienes ven discriminación en todas partes. Las mayores quejas fueron originadas por la sátiras a un enfermo psiquiátrico y una travesti. No obstante cabe señalar que poco tiene de ofensivo un sketch donde una travesti niega su condición, por tanto odia que alguien se lo recuerde pues está convencida hasta el delirio que siempre fue mujer.

 

En tiempos donde curiosamente la fragmentación social se acentúa, varios países comienzan a preocuparse por legitimar algo parecido a una identidad. En el caso de Inglaterra no solo por medio de ciclos humorísticos como Little britain y Ali G Show, sino también con otros envíos que pretenden buscar cual es el británico más representativo.  

Little britain posee momentos interesantes y otros no tanto, sin embargo sus observaciones poco condescendientes hacia el ser británico revitalizan los sketchs semanalmente como en la siguiente descripción: “Las torres fueron impuestas en Gran Bretaña en la década del sesenta, y fueron un gran éxito porque la gente ama el sentimiento de alineación social, el encierro y el olor de la orina de sus ascensores”.

 

 

*Nota publicada en Brecha 

 **Viernes 23 hs. y domingos 0 hs. por I SAT

   

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